Testimonio: Sufrí de hipermesis gravica y es una tortura. No se lo deseo a nadie

Por Carolina Pérez Molina
Mis embarazos fueron una pesadilla. Mis dos embarazos. En ambos tuve Hipermesis gravica.  En ambas ocasiones se manifestó en la tercera semana del embarazo, yo no sabía que estaba embarazada y me di cuenta a raíz de los vómitos. Fue horrible. No paré de vomitar en todo el embarazo. Hasta el momento del parto. Lo peor de esto es la incompresión de la gente. Y no sólo me refiero a los cercanos que dicen que una es exagerada si no a los propios médicos ya que cada vez que consultaba por mis síntomas me decían que era psicológico.
En mi primer embarazo yo tenía 16 años. Vomitaba 30, 40, 50 veces al día. Fue horroroso. No comía ni tomaba nada y vomitaba igual. Estuve semanas enteras hospitalizada con suero para no deshidratarme. La respuesta de los médicos era que yo no quería a mi bebé. Por eso mi cuerpo reaccionaba así, porque según ellos yo quería expulsarlo.
¿De qué hablaban? Yo tenía miedo pero amaba a mi bebé. Pero si ellos lo decían, tenía que ser cierto. Habían estudiado tantos años, yo sólo era una niña que había hecho cosas de grandes. Así me la pasé, entre idas y venidas al hospital. Hasta el mismo minuto de ir a tener a mi pequeñita.  Pero debía ser cierto, habían estudiado tantos años, yo sólo era una niña que había hecho cosas de grande. Así me la pasé entre idas y venidas al hospital hasta el mismo día que tuve a mi hija. Mi segundo embarazo fue siete años más tarde. Casada, con una carrera en mano, muy planificado. Y otra vez a la tercera semana todo comenzó de nuevo. Los vómitos imparables y una baja considerable de peso. En tan solo dos semanas bajé 12 kilos. Me hospitalizaron  y otra vez los médicos no encontraron nada mejor que decirme que era psicológico. ¡De qué me estaban hablando! Me pasé hospitalizada los primeros cinco meses con suero y debido a mi gran baja de peso, pesaba 44 kilos, decidieron ponerme sonda nasogástrica para alimentarme. Pero vomitaba igual. Era terrible. No tomaba agua, no comía e igual vomitaba.  No tenía fuerzas para bañarme, no tenía fuerzas para abrir los ojos, no tenía fuerzas para conversar y llegué a no tener fuerzas para vivir. Pensaba en cómo desaparecer. Sentia que los meses que restaban eran eternos. Llegó el parto a término y yo vomitaba en pabellón. No estoy exagerando. Esta enfermedad es real. Y es una tortura. No son las náuseas normales en el embarazo. Llegué a caer inconsciente al suelo. Hay días que no recuerdo nada. Hoy mis hijas tienen 13 y 6 años y son sanas. Nacieron sanas. Esta enfermedad no es psicológica. Exijan atención y que nadie les diga que es mental. Si bien es normal para algunas tener náuseas y vomitar durante el embarazo, consulta siempre con tu médico cuando los vómitos no ceden y bajas mucho de peso. Debemos tomarle el peso a esta enfermedad.

Constanza Diaz

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