Testimonio: “Mi mamá tenía depresión e intentó lanzarse al metro conmigo”

Mi mamá tuvo una depresión horrible. En los controles nadie la tomó en cuenta y le decían que no le iban a dar pastillas porque iba a andar drogada y tenía hijos chicos que atender. Le daban soluciones como, sal de tu casa, anda a pasear al mall, aunque no tengas plata, anda a mirar y a dar una vuelta.

Cuando se sabe que la depresión es una enfermedad mortal y no se cura con un “sale de casa y sé feliz, tú puedes”. La depresión mata y es mucha la gente que se suicida en Chile porque está mal diagnosticada y mal tratada por los profesionales de la salud.

Todo esto yo lo recuerdo latente. En esa época yo tenía unos seis años y mi hermana era un bebé de meses. Mi mamá estaba realmente mal pero no lo demostraba para que no la viera así, pero yo sabía.

Un día íbamos a buscar a mi papá al trabajo, ese era el tipo de recomendaciones que le daban los médicos para sanarse, sal de tu casa y anda a buscar a tu marido al trabajo para que te distraigas. Teníamos que tomar el metro para llegar allá. Estando en el metro comenzó a empujarme hacia en andén. Ella llevaba a mi hermano en brazos. Me empujaba y me empujaba cada vez más cerca de la línea. Allá adonde no se puede pasar. Casi llegábamos a la orilla, al vacío. Cuando de pronto mi mamá se desmayó. Un caballero que estaba mirando me tomó del brazo y le dijo a una señora que me cuidara. Él corrió a asistir a mi mamá y a mi hermano. Fue terrible lo que vivimos en ese momento. Si no hubiera sido por el desmayo, nos matamos los tres y hubiéramos pasado a engrosar la lista de personas suicidadas en el metro.

Este señor no nos dejó solos hasta que mi papá nos fue a buscar.

Después de ese episodio el psiquiatra que trataba a mi mamá y la psicóloga le dieron el alta de la depresión. Sí, así como lo escuchan. A mi tampoco me dieron tratamiento. Despertaba seis o siete veces en la noche con pesadillas cayéndonos a la línea del metro. Soñaba que el metro me pasaba por encima. Tuve problemas en el colegio que después se transformaron en bullying por parte de mi profesor. Todo se fue sumando y terminé yo con depresión por muchos años. Atenté contra mi integridad física muchas veces hasta que conocí a mi actual pareja. Él me ha ayudado mucho a superar todo esto. Hasta que quedé embarazada y me dio depresión post parto luego de tener a mi hijo. Finalmente vi un especialista que me mandó a tomar agüita de melissa. No fui a verlo más. Mi pareja otra vez me sacó a flote. Tengo la suerte de tenerlo a él. Pero hay personas que no tienen la ayuda de nadie. Les dan la espalda y los dejan solos. Mi historia terminó bien pero es la minoría. Muchos terminan matándose donde sea. En el costanera center, colgados en su casa, en la estación del metro.

Si la gente abriera los ojos, si nos ayudáramos entre todo, si les enseñaramos a ser empáticos a nuestros hijos y a ponerse en el lugar de otros, todo sería diferente. Si practicáramos la compasión. Necesitamos ser solidarios para ayudarnos. Estar alerta para salvar vidas.

Anónimo

Constanza Diaz

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