Testimonio: Mi hijo tiene alergia alimentaria y la pesadilla que fue descubrirla

Fui mamá a los 40 años por primera vez. Durante  el embarazo me hicieron varios regalitos, entre ellos una muy buena amiga  me regaló una mamadera y me dijo “uno nunca sabe”. Me compré un sacaleche para  que mi marido también le diera  leche a mi hijo.
Programé mi cesárea ya que yo tengo varias cirugías y en una de ellas me quitaron unos miomas por lo que un parto normal sería más complicado por las contracciones. Mi hijo pesó dos kilos y midió 46 centímetros.  Estuvo 2 días en la UCI por problemas de bilirrubina alta. Yo notaba igual a mi hijo amarillo al mes de nacido pero al control del mes el pediatra me dijo que eso pasaría.

Al mes de vida era un llanterío todo el día y toda la noche. Estaba con pecho y fórmula.  Fue tanto que llevaba muchas horas sin dormir mi chiquitito que lo llevé a urgencias, la pediatra de turno me dijo que nunca vio un niño tan amarillo a esa edad.   Pedimos exámenes urgente a la gastroenteróloga  infantil. Ella lo hospitalizó. Tenía el hígado inflamado (hepatitis), obvio, me culpé, pero la doctora me dijo que por favor no me echara la culpa, que no era culpa de nosotros como padres.

La hepatitis no tenía ningún apellido porque para todos los tipos de hepatitis salía negativo, nos derivaron a la Clínica Alemana en Santiago, le sacaron el máximo de sangre diario que a un bebé le pueden sacar( aún tiene cicatrices) y le hicieron una biopsia al hígado.  Era el más pequeño en pediatría y las doctoras  lloraban conmigo cuando se descartó una cirugía (me hablaron hasta de transplante dentro de posibles enfermedades).

Al  segundo día la gastroenteróloga  me dijo que quería probar sólo con fórmula, probé dos días sacando el pecho y botando lo que me extraía, y ahí me dijeron que mi hijo tenía alergia alimenticia. No podía tomar leche de vaca y yo dando pecho tampoco.  Empezó mi dieta, en la clínica me enseñaron pero no magnifiqué lo que significaba.  Me llamó una familiar nutrióloga y me dijo: “todo tiene leche.  Tienes que estar bien asesorada, hasta las papas fritas de bolsa tienen leche”. Me asusté no por mí, de verdad, si no que por mi hijo, enfermo y yo más encima le podía estar dando veneno sin querer, le dije a la doctora y ella me respondió ” llevo días pensando cómo plantear el tema, no sabes el peso que me sacaste de encima”. Posteriormente mi hijo bajó sus niveles de inflamación, no se imaginan cuánto ayudó que yo acostumbrara a mi hijo a la mamadera fue tremendo paso en su recuperación. Finalmente con un doctor de Canadá estuvimos viendo el caso porque al parecer era hepatitis tóxica, causada por un medicamento que yo tengo que tomar de por vida y que no tienen registro ni publicación que cause problemas, no quiero nombrarlo porque es caso único y se juntaron miles de cosas y posibles causas.

Ahora mi hijo está casi normal gracias a Dios porque los pronósticos eran bien malos pero todo tuvo un vuelco positivo, aún está sin diagnóstico  pero sé que todo irá bien. Luchamos con la alergia alimentaria que es horrible para las familias: 1 tarro dura 2 días los primeros 6 meses cuesta $30.000 y si es que sirven las hidrolizadas de Chile, si no, la tienes que importar, es muy, muy caro.

Tenemos los recursos para comprar esas leches pero es difícil, por eso entiendo a las mamás que dan pecho haciendo la dieta del amor, y de verdad me da lata que las critiquen a veces tan fuertemente, ellas están casi o están en desnutrición.  El Gobierno no da estas leches si no estás grave y después de muchos meses. Es terrible, algunas pueden comer sólo 3 alimentos, nada más y no pueden comprar leche de fórmula, con todo eso los niños igual tienen reacciones alérgicas, vómitos, diarrea,  dermatiti  y dificultad para respirar entre mil cosas más. Además de que su sistema inmunológico se ve afectado, viven resfriados o con problemas de salud. Es un problema no menor.
Las alergias alimentarias son terribles y lo malo, hereditarias.
Respetemos las comidas de los niños uno nunca sabe si un alimento que se da con cariño a otro niño le puede hacer daño.
Francisca W.

Constanza Diaz

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