Preocupante baja en la tasa de natalidad en Chile

Por Carolina Rodríguez Cobo @Es_carolaa

En Chile, la cantidad de niños que nacen año a año ha disminuido. No es un fenómeno que se observe sólo en nuestro país, si no que es parte de una tendencia mundial. Desde la incorporación de los métodos anticonceptivos, junto a un mayor desarrollo económico, social, educacional y sanitario,  tanto de hombres como mujeres, la tasa de natalidad ha presentado una sostenida reducción.

En 1960, una mujer en edad fértil tenía en promedio 5.4 hijos. En 2014 ese índice bajó a 1.85, según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE).

Convengamos y se ha dicho muchas veces, que las prioridades del grueso de las mujeres en edad fértil han variado. Muchas privilegian el consolidar la vida profesional, lograr ciertos avances en lo económico (comprar un auto, una casa, viajes) y el ser madres y casarse no aparece dentro de lo primero.

Y no porque no quieran, si no simplemente porque la maternidad no la ven como algo que las defina como mujeres. Tati, ingeniera, de 40 años, comentó que “en mi caso nunca he sido muy de guaguas. Si bien tengo dos sobrinas a las que adoro, he visto como mi hermana se ha postergado por ser mamá y no quiero eso para mí”. Agregó que “ahora estoy pololeando. Él tiene dos hijos de una relación anterior y si bien reconozco que me ha picado el bichito por ser mamá, siento que estoy con el reloj biológico encima. No sé, capaz que embarace en el mediano plazo”.

Claudia, diseñadora de 35, dijo que “me puse como meta de aquí a los 37 embarazarme. Estoy en pareja hace años y  si bien alguna vez pasamos susto,  en ese momento recién estábamos terminando la universidad y una guagua habría complicado las cosas. Ahora, ambos con un buen trabajo, sería más fácil ser padres. Una quiere traer niños al mundo, en buenas condiciones, no se trata de andar al tres y al cuatro”.

El factor económico pesa en las decisiones de traer o no hijos al mundo. El doctor Enrique Donoso Siña, de la Revista Chilena de Obstetricia y Ginecología, menciona el factor económico para explicar el descenso en la tasa de natalidad.

Dice que el costo de formar hijos y los gastos en educación, son el principal determinante del descenso de la fertilidad en matrimonios o relaciones de  convivencia. “A mayor ingreso familiar es determinante en la decisión de tener un tercer o cuarto hijo, y que el mayor ingreso al campo laboral de la mujer casada o en convivencia tiende a posponer la fertilidad quedándose en los dos primeros hijos”.

En tanto, el estudio “Dividendo Demográfico Sustentable”  del Instituto de Ciencias de la Familia (ICF) de la Universidad de Los Andes,  plantea que Chile, en lo que se refiere a los niveles de natalidad, se acerca  a Europa. “Con 1.9 hijos por mujer, la sociedad chilena no alcanza a tener el mínimo de hijos necesarios (2.1) para mantener en el tiempo su población activa, lo que empeorará la calidad de vida de las generaciones futuras”.

La reducción gradual y constante de la tasa de fecundidad en Chile, la ubica dentro de las  más bajas  de América Latina- incluso al nivel de algunos países de Europa- que ya enfrentan los problemas asociados a una población que ya envejeció.

Constanza Diaz

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