Para ser una buena mamá primero preocúpate de ti

Cuando nace un hijo también nace una mamá y así como hay que preocuparse del recién nacido también hay que preocuparse de la madre que acaba de nacer.

Una mamá contenida emocionalmente podrá criar de manera sana a sus hijos. Una mamá enferma en la parte emocional no podrá criar de manera sana a sus hijos. Por eso es que es de suma importancia el cuidado mental y psicológico de la madre. Buscar asistencia médica si lo necesita, buscar terapia psicológica en caso de ser necesario.

Tener las herramientas para salir adelante y no ahogarse en ella misma y en la maternidad.

Tener alguien con quien hablar y una buena red de ayuda. Criar sola es muy difícil. Debemos de tener cuidado en no caer en una depresión post parto. Algunas señales de la depresión post parto son el desanimo, ganas de llorar incontrolables, pensamientos suicidas, cambios en los hábitos alimenticios, trastornos del sueño, sentirse incapaz de cuidar al bebé.

Tiempo y prioridades

Busca tiempos para ti. Comparte la crianza con tu pareja. Dale los espacios para que ejerza su rol de papá aunque se equivoque y ponga el pañal al revés. Va a aprender en la medida que tú lo dejes. No te acapares la crianza sola para ti, el padre también puede hacerlo bien si lo dejamos intentar, equivocarse y aprender. Igual que nosotras. Lo único que no puede hacer el hombre es dar pecho. Todo lo otro lo puede y debe hacer.

Prioriza. Olvídate de mantener la casa impecable. Una vez que eres mamá hay cosas que tienes que dejar de lado, como la perfección. En todo sentido. Tú y tu hijo son lo más importante. Acepta ayuda si te la ofrecen. Por ejemplo, si tu suegra quiere cooperar con hacer comida, si tu mamá quiere cooperar con ordenar la casa. Acepta esas ayudas que te van a alivianar mucho la carga.

Si tienes hijos mayores, reparte las tareas domésticas. Tú no eres la nana de la familia. Las labores del hogar deben ser hechas por todos los que viven ahí. Los niños desde pequeños pueden comenzar a ayudar poniendo su ropa sucia en el lugar donde corresponde, llevando sus platos a la cocina y ordenando sus juguetes. No hagas tú todo sola. Es mucho.

Tu salud mental, tu equilibrio emocional es fundamental para criar hijos sanos. Si tú no estás bien, ellos tampoco lo van a estar. Recuerda siempre tomarte espacios, hacer lo que te gusta, practicar algún deporte o manualidad. Todo eso ayuda para mantenerse bien y estable. Hazlo por ti y por quienes te rodean. De esa manera, tus hijos crecerán sanos y tendrán una linda infancia para recordar en el futuro.

Constanza Diaz

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