Llega el verano y con eso mi martirio: No me atrevo a ponerme traje de baño

Tengo 27 años y no me gusta mi cuerpo. No me quiero. Me miro al espejo cuando salgo de la ducha y odio lo que veo.

Desde que tengo 15 años que me pasa esto. No se lo he contado a nadie. Sufro un silencio este rechazo a mi propio cuerpo. Todo comenzó cuando estaba en el colegio. Un grupo de niños en mi curso empezaron a molestarme porque estaba gorda. Me ponían sobrenombres y se reían de mi. Me escondía en el baño. No me atrevía a salir al recreo. Mi refugio fue la comida. Era tanta mi angustia que lo único que la calmaba era la comida.

Mi pareja me dice que me quiere tal y como soy. Me ayuda y contiene. Es un hombre maravilloso pero yo no le creo. Lo que yo veo en el espejo es feo. Quiere que tengamos un hijo pero a mi me aterra la idea de embarazarme y subir aún más de peso.

Todos los veranos es lo mismo. No me pongo traje de baño. No me atrevo. Si me baño es con ropa. Una polera grande, un short que me tape bien. Pero en realidad casi no me meto al agua. Me pongo bajo la sombra o me quedo en casa. Es un trauma para mí la época de verano. Que nos inviten a un paseo al río o a la playa. Inventó cualquier excusa.

Sé que necesito terapia pero no me atrevo a dar el primer paso y buscarla. Estoy paralizada.

M. S. L.

Constanza Diaz

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