Las mamás también lloran

Por Constanza Díaz

Las mamás también nos cansamos. Y bastante. Las mamás también lloramos. Claro qeu lloramos, a escondidas para que nadie nos vea porque si nos ven nos tildan de malas madres, de mal agradecidas con la vida. Entonces lloramos cuando ya todos duermen, encerradas en el baño. Lloramos de agotamiento, de frustración. Lloramos porque la relación con nuestras parejas ha cambiado, porque ya nada es como antes y cuesta adecuarse a esta nueva realidad de ser cien por ciento responsable de este pequeño ser humano que salió de nuestro cuerpo. ¿Y cómo lo hacemos si apenas nos podemos cuidar nosotras mismas? Lloramos. Si que lloramos. Pero nos secamos las lágrimas y seguimos sacando fuerzas que ni sabíamos que teníamos.  Las mamás también necesitamos que nos cuiden y que alguien se preocupe de nosotras aunque generalmente somos nosotras las que cuidamos al resto y nadie cuida a la mamá. Todo gira en torno al bebé, en torno a los hijos. Que estén bien, que estén sanos, que nada les pase, que se alimenten adecuadamente. Pero, ¿quién se preocupa de que la mamá coma? ¿Quién se preocupa de que mamá duerma y descanse? Pues, generalmente nadie.
Las mamás también necesitamos vacaciones pero nunca las tenemos porque no paramos jamás. Sería maravilloso que por ley a cada madre del mundo se le diera una semana de vacaciones al año. Sola. Sin niños, sin marido. Sin ordenar la casa, lavar platos y ropa socia. Sería un sueño, ¿no?

Las mamás también gritamos y nos enojamos. Porque no somos de fierro,  no somos robots. Somos seres humanos.  Quisiéramos dejar todo botado y huir. Quisiéramos tirarnos al suelo para hacer un berrinche de aquellos porque si, reventamos. Porque la vida de madre es estresante, sobre todo para las que crían solas, para las que están separadas y se llevan todo el trabajo: las noches en vela, cuidar a los niños enfermos, estudiar con ellos, bañarlos, darles de comer, ordenar la casa y una lista que no para nunca. Admiro profundamente a aquellas mujeres que crían solas sin padre presente, sin red de ayuda. Sin tribu alguna. Y aún así sacan a sus hijos adelante con mucho amor incondicional, pese al agotamiento físico y mental. Las mamás también necesitan tiempo para ellas, necesitan amigas, necesitan contención. Necesitan alguien que las escuche. Necesitan alguien con quien tomarse un café y salir de su mundo de madre porque ese mundo absorbe, esclaviza a la mujer y la desgasta a más no poder. Buscar nuestro tiempo y espacio es necesario y justo para todas.

Lloramos y no tenemos que sentir culpa por llorar. Porque a pesar de todo somos fuertes y salimos adelante. Las mamás también lloran y hace bien llorar.

 

Constanza Diaz

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