Estoy orgullosa de la cicatriz de mi cesárea porque por ahí di vida

 

La quiero. La observo. Y me siento orgullosa de ella porque por ahí nacieron mis dos hijos. Por ahí di vida y amor.

Es la marca que señala un antes y un después. Es la marca que me hizo madre. Por ahí parí. Y hay que ser fuerte para soportar ese dolor y tener a un bebé en brazos. Yo sentí mucho dolor después de la cirugía. Porque la cesárea es una cirugía.

Temblaba cuando me llevaron a pabellón. Sentía miedo. Frío. Náuseas. Recuerdo que vomité y el anestesista intentaba calmarme.

No es fácil pasar por una cesárea. Menos por dos. Pero vale la pena. A través de ella surgió la vida y lo que más quiero en este mundo, mis niños adorados.

Yo no escondo mi cesárea. Yo no me avergüenzo de ella. Ahí está mi cicatriz que dio vida. Junto a ella un rollito que no se va. Pero no me importa. Todo valió la pena, por ellos, mis pequeños tesoros. Que nunca nadie te diga que una cesárea no es parir porque claro que es un parto, es parir y es dar vida con infinito amor.

Constanza Díaz

Constanza Diaz

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