Endometriosis: alerta a los síntomas

ALERTA: la peligrosa red que causa la endometriosis

Un 10% de las mujeres en edad fértil  tienen endometriosis y no lo sabe. Un 50 % de ellas es infértil. La postergación de la maternidad es su causa principal. Recién se enteran cuando buscan un embarazo que no llega. ¿Cómo sospechar si el endometrio está expandiéndose  silenciosamente a lugares que no le corresponde como una tela araña sin control? Aquí, lo que hay que saber.

Angie López (32) quiere ser mamá y no puede.   Con dos intentos de fertilización in vitro (FIV) fallidos, ahora se está preparando para el tercero, pero al parecer, éste tampoco está resultando como ella quisiera. “Mis óvulos no maduraron bien, no pudimos llegar ni siquiera a la aspiración de ellos. No tuve folículos suficientes. Ahora tenemos que ver de adónde sacar el dinero para financiar otro tratamiento. Acabamos de gastar un millón de pesos en medicamentos que no sirvieron para nada. Las FIV no tienen ningún tipo de cobertura y son carísimas, entre tres y cuatro millones de pesos. La primera no la pagamos porque nos inscribimos en el programa de medicina reproductiva de la Universidad de Chile. Ahí te inscribes y  el primero intento es sin costo”, explica.

Angie está cansada, pero no derrotada. Su principal escollo ahora es el dinero. Porque ella está dispuesta a realizarse todos los tratamientos de fertilidad que sean necesarios con tal de lograr ser madre.  Todas las mañanas se traslada desde la comuna de Peñalolen, donde vive,  al mall donde trabaja de vendedora en una tienda de ropa femenina en Las Condes. Y durante ese trayecto, arriba de un bus del Transantiago, es cuando piensa y se ilusiona con la idea de un hijo. Porque la esperanza  y la sonrisa no la ha perdido nunca, ni siquiera cuando, a los 25 años de edad, le diagnosticaron endometriosis y pasó a engrosar las estadísticas: un 10 por ciento de las mujeres en edad fértil sufre de esta afección que se produce cuando el endometrio se implanta y se adhiere en zonas que no corresponden tales como:  en el ovario, en la vejiga,  en el recto, en el intestino, en la misma superficie uterina o en la superficie  peritoneal.  Existen, incluso, algunos casos que se han reportado de tejido endometrial implantado en los pulmones y el cerebro. Sin embargo, estos últimos son  muy poco usuales. Es una enfermedad que no mata, pero causa daños tales como la imposibilidad de reproducirse esto se produce debido a que el crecimiento anormal del endometrio  altera la anatomía de la mujer y causa  un fenómeno inmune inflamatorio importante que afecta el proceso  reproductivo desde la ovulación hasta la implantación.

A Angie López nunca se le había cruzado por la mente la palabra infertilidad.  Por eso, cuando el doctor le comunicó tan lapidario diagnóstico, no podía parar de llorar. “Mi primera regla  me llegó a los 14 años. Nunca tuve una molestia y hacía mi vida completamente normal. Cuando cumplí 23, esto cambió y comencé a sentir fuertes dolores menstruales que iban en aumento mes a mes. Sin embargo, jamás lo relacioné con algo extraño o  con alguna enfermedad. Yo había escuchado que el período dolía, y mucho,  tenía varias amigas que les pasaba lo mismo,  por lo que pensé que lo que me estaba pasando no era sinónimo de que algo andaba mal”, reflexiona.

Haciendo caso omiso a las señales que su cuerpo le estaba enviando,  continuó su vida tratando de calmar los dolores con distintos analgésicos los cuales poco y nada la ayudaban.  Fue recién, dos años después, a los 25, que consultó un doctor por primera vez. “De un día para otro me aparecíó una especia de lunar en el ombligo. Algo así como un lunar de carne. No le di importancia. Sin embargo, con el tiempo, este lunar me comenzó a sangrar cada vez que me llegaba mi período. Estuve así un año. Siempre fui floja para ir al doctor pero cuando vi que el lunar no se iba, fui al dermatólogo para averiguar qué era lo que tenía”.  El profesional extirpó el lunar y lo envío a biopsia. A la semana siguiente la llamaron para darle el resultado: un pedazo de endometrio se había salido por su ombligo para afuera y cada vez que le llegaba la regla, éste sangraba.  Angie tenía endometriosis.  Dada su severidad, su caso era atípico pues es muy poco común que llegue a sangrar el ombligo por una endometriosis. La indicación del ginecólogo era clara: debía  someterse a una cirugía laparoscópica lo antes posible.  Para casos moderados y severos, no hay tratamiento que tenga más éxito como el quirúrgico. Por eso, es el más recomendado tanto para diagnóstico como también,  su cura.

“Me operaron al mes siguiente por primera vez. La operación duró 6 horas y me extrajeron todos los focos de endometriosis que tenía. Cuando desperté de la anestesia, el cirujano me dijo que no iba a poder ser nunca mamá. Quedé anímicamente destruída, por lo que apenas recobré las fuerzas necesarias,  acudí a un especialista en fertilidad. Yo me había ido a vivir recién con mi pareja y queríamos  tener hijos. No podía aceptar que me dijeran que no sería mamá nunca y quedarme de brazos cruzados. Entonces fui a al centro de la Universidad de Chile- IDIMI- y allá me dijeron que con un tratamiento de fertilización in vitro existía alrededor de un 40% de posibilidades de quedar embarazada. Ahí comencé este camino tortuoso para ser madre que ha durado más de siete años”, relata.

La endometriosis de Angie López es severa. Su caso corresponde a un porcentaje pequeño de  la  enfermedad que tiene un comportamiento muy agresivo. Hay mujeres que tienen endometriosis leve, las cuales tal vez nunca sepan que han desarrollado la enfermedad. Existe también quienes la padecen en forma moderada y los casos severos. Todo depende de la dificultad que experimenten para lograr un embarazo más que de la sintomatología.

Menos del diez por ciento de las mujeres operadas vuelve a presentar la enfermedad en el transcurso de dos años. Al cabo de ese tiempo, la tasa de recurrencia es de un 20-70%.  Cinco han sido sus cirugías y  todas por el mismo motivo: la enfermedad ha reincidido y para alcanzar éxito en el tratamiento de fertilidad, las adherencias que causan la endometriosis en los órganos internos debe estar  erradicada. “Cada vez que he estado a las puertas de una FIV, me han tenido que meter a pabellón nuevamente. La primera vez fue porque, a través de una ecografía, me encontraron un quiste endometrial en el ovario, la segunda fue un año después: comencé a sangrar mucho por el ombligo. No me podía mover de la cama. Sentía mucho dolor. Sobre todo al tener relaciones sexuales y para ir al baño. Las sábanas estaban manchadas con mucha sangre, sabía que era por la endometriosis pero con mi marido nos asustamos. Fui de urgencia al hospital y me dejaron una semana internada. Luego de una serie de exámenes me operaron nuevamente. Seis meses después me hicieron la primera FIV, pero no resultó. Al cabo de otros seis meses comenzamos con los preparativos para la segunda.  Para que tuviéramos mayor posibilidad de éxito, mi médico tratante decidió realizarme una cirugía laparoscópica nuevamente y sacar todos los focos nuevos de endometriosis que habían aparecido en ese tiempo. Pero no tuvimos suerte y el tratamiento de fertilidad falló. En esa oportunidad me transfirieron embriones congelados que habían quedado guardados desde el primer intento. Esto fue en mayo de este año, desde ese momento que me han tenido sin regla para mantener la edometriosis a raya y que no vuelva a aparecer. Así, evitando la menstruación, no hay posibilidad de que el endometrio se desprenda y se implante en otros lugares. Ahora me estoy preparando para mi tercer ciclo de FIV. Yo voy a luchar por ser mamá hasta el final, así me tenga que hacer muchos tratamientos más, no nos vamos a rendir”, señala decidida.

 

Reglas dolorosas

Un 10 por ciento de la población femenina en edad fértil, sufre de endometriosis y entre un 40 y 50% de ellas va a tener problemas reproductivos.  Esta es una enfermedad que se descubre tarde porque  las mujeres no le dan importancia a su principal síntoma: menstruaciones muy dolorosas. El diagnóstico precoz lo puede realizar el ginecólogo a través de un tacto vaginal o rectal durante el período menstrual. También se pueden realizar ecografías para detectar quistes endometriales o una resonancia magnética, sin embargo, hay casos de endometriosis imposibles de detectar con estos recursos. Sólo se puede realizar mediante una laparoscopía, siendo ésta siempre el método más certero y definitivo.

 

Según explica el doctor Reinaldo González Ramos, ginecólogo especialista en infertilidad del Instituto de Investigación materno infantil de la Universidad de Chile, IDIMI y creador del sitio web www.profertilidad.cl, muchos ginecólogos dicen que el período menstrual doloroso es normal  y por años, dejan a sus pacientes sólo con analgésicos los cuales, no las ayudan en nada. “Hay que cambiar la concepción de que los dolores menstruales son normales.  Si a una paciente no se le pasan las molestias con medicamentos, debe consultar inmediatamente a un especialista, la clave está en pesquisar la enfermedad tempranamente y evitar ese dolor menstrual que es totalmente innecesario junto con el peregrinaje de doctor en doctor que realizan muchas pacientes antes de dar con el diagnóstico definitivo. Este es un trabajo en conjunto entre paciente y médico tratante, ambos deben estar alerta a los síntomas y erradicar de su mentalidad de que es normal sentir dolor durante la regla. Las mujeres consultan tarde y muchos médicos no detectan la enfermedad cuando corresponde, esto debe de cambiar. Ningún dolor en la regla es normal. La regla no duele. Si la enfermedad se pesquisa desde sus inicios, lo óptimo sería poner a la paciente con un tratamiento de anticonceptivos para suspenderle la regla hasta que quiera embarazarse. No habiendo menstruación es imposible que se desarrolle la endometriosis. No hay manera de que así sea. Esto previene una futura infertilidad”.

González explica que, durante la menstruación,  el tejido endometrial  se elimina a través de la vagina o se puede devolver a través de las trompas de Falopio y llegar a la cavidad pélvica. Muchas mujeres tienen este reflujo endometrial durante la regla pero no todas llegan a desarrollar endometriosis. Algunas, las que padecen de esta afección,  no logran tener una buena capacidad de limpieza de ese tejido endometrial debido a un sistema inmune deprimido,  o bien, el mismo endometrio puede tener mayor capacidad de implantarse en localizaciones fuera de su lugar. “Las lesiones se implantan como pequeños lunares, éstas pueden sangrar y generar adherencias dentro de la pelvis.  En los ovarios se pueden formar quistes endometriales, o nódulos en el recto y la vagina. Todas estas lesiones provocan dismenorrea, es decir,  dolor durante la regla”.

El doctor Guillermo Durruty, ginecólogo especialista en infertilidad de la Universidad Católica, explica que lo más importante para detectar a una paciente con endometriosis es hacerle caso al dolor menstrual. “Hay mujeres que sienten tanta molestia durante la regla que en esos días toman pastillas para no evacuar el intestino porque simplemente no aguantan el dolor cuando van al baño ya que las células endometriales han comprometido elespacio que hay entre el recto y la vagina causando inflamación y nódulos muy dolorosos. Estas pacientes también sienten muchas molestias cuando tienen relaciones sexuales debido, también, a la inflamación en la pelvis. El propósito de los médicos hoy en día debe ser evitar que crezca la enfermedad. Llegar a gente joven. La cirugía, por otro lado, es difícil, tiene que ser practicada por médicos con experiencia pues hay un grupo importante que no queda bien operada. Estas mujeres quedan parcialmente aliviadas de sus síntomas pero a los seis meses están de vuelta. Es una enfermedad que se subestima. Si el profesional no es especialista en este tipo de cirugías, lo mejor es poner a la paciente bajo tratamiento para el dolor con antiinflamatorios y analgésicos o bien, con anticonceptivos para suspender la regla si es que no quiere embarazarse todavía. Es muy importante pesquisar la enfermedad en sus inicios, en mujeres jóvenes. No perder tiempo como ha sido la tónica hasta ahora. Crear conciencia que el dolor en la regla no es normal y buscar un profesional idóneo”, afirma Durruty.

 

Maternidad tardía e infertilidad

La postergación de la maternidad es la causa principal del desarrollo de la endometriosis. Emilio Fernández, ginecólogo especialista en infertilidad de la Clínica las Condes, explica que antiguamente, las mujeres se casaban y embarazaban muy jóvenes pasando así la mayor parte de su vida fértil teniendo hijos y amamantándolos. “Dado que estaban mucho tiempo sin menstruar, no tenían opción a que el endometrio llegara a las zonas donde se implanta de forma alterada. Hoy en día, la mayoría de las mujeres tienen hijos después de los 30, 35 años. Esto significa que se exponen a más ciclos de reglas sin embarazo lo cual va aumentando las posibilidades de producir este flujo retrógrado de la menstruación que provoca la endometriosis”, señala.  Sin embargo, esta afección no siempre produce infertilidad.  En casos leves o moderados, entre un 50 y un 60 por ciento de esas mujeres pueden lograr un embarazo de manera natural.  Un 50% de las mujeres operadas se embarazan solas dentro de los primeros seis ciclos de manera natural.  Hay un grupo de mujeres dentro de este mismo grupo en las que existen otras  causas asociadas  que requieren tratamientos de fertilidad, por ejemplo, donde hay un factor masculino severo, espermático por ejemplo. Donde la paciente tiene más de 38 años y su reserva ovárica disminuida. Por otro lado, hay criterios indicadores en donde se considera que la distorsión anatómica es tan importante que es poco probable que se embarace sola, éstas son pacientes que presentan trompas obstruidas, muchas adherencias y cicatrices o mujeres que han tenido quistes de endometriosis en uno de sus ovarios, pues estos quistes hacen que el ovario, después de la cirugía,  funcione más flojo. A este grupo se les recomienda una FIV, sobre todo si después del primer año de su operación aún no han logrado un embarazo”, señala el doctor Emilio Fernández.

El tener hijos más tarde no es la única causa de esta enfermedad que años atrás casi no se veía. El estrés de la mujer en el campo laboral,  un sistema inmunológico debilitado y factores genéticos  son causas que van ligadas a la aparición de endometriosis. “El sistema inmune es el encargado de limpiar estas células que se van hacia las trompas y hacia la pelvis. En una mujer normal, éstas son eliminadas mes a mes evitando que se implanten en zonas que no corresponden. Por otro lado, se ha comprobado que existe un factor ambiental que antes no existía el cual está relacionado con el plástico y las dioxinas que libera. Estas dioxinas son capaces de aumentar el riesgo de endometriosis en una mujer y alterar su sistema reproductivo como también sus defensas. En países donde se ha luchado fuertemente por eliminar el plástico, como es el caso de Bélgica, se ha visto que han descendido sorprendentemente las cifras de endometriosis en la población. Existe también un factor genético ligado a esta enfermedad. Hay familias donde dos o más hermanas, tienen endometriosis, son grupos de genes que se manifiestan de forma inadecuada. Cada día vemos casos más agresivos. El examen en el periodo menstrual te permite detectar en la pelvis si hay signos de endometriosis a través del tacto vaginal o rectal. Puedes palpar ligamentos nodulares en el útero, sin embargo, el diagnóstico certero lo dará la laparoscopía ya que hay casos de endometriosis que sólo se pueden detectar,  diagnosticar y tratar a través de estar cirugía. No existe otro tratamiento más eficaz para esta enfermedad  cuando es severa, que la cirugía la cual debe ser realizada por un médico especialista pues hay muchas pacientes que quedan insuficientemente operadas”, señala el doctor Fernández.

Lo importante es estar atenta a los síntomas, un 60 por ciento de mujeres con dolor menstrual severo y que no responde a medicamentos, va a tener endometriosis. Otro grupo de mujeres con endometriosis leve, puede que nunca sepa que tuvo la enfermedad ya que al cabo de los años, con la llegada de la menopausia y la caída de los estrógenos, la endometriosis desaparece.

 

Un final feliz

A Alejandra  Quilaleo (33) le llegó su primera regla a los nueve años.  Nunca presentó dolor ni molestias.  Todo fluía de manera normal hasta que a los 18 años comenzó a sentir fuertes dolores cada vez que tenía su período. “Fui de médico en médico buscando una respuesta a este dolor que se hacía cada vez peor.  A veces era tan invalidante que me dejaba en cama sin poder moverme. No se quitaba con nada. Tomaba analgésicos, té de hierbas, me ponías bolsas de agua caliente sobre la guata,  pero nada daba resultado. También comencé a sangrar entre períodos. Pequeñas gotitas de sangre que me asustaban mucho. Los médicos que consultaba me decían que era normal y me mandaban de vuelta para la casa sin ninguna explicación y con una receta de analgésicos. Así pasé cuatro años peregrinando por las consultas de los doctores hasta que llegué a uno que me nombró la palabra endometriosis por primera vez. Yo nunca antes había escuchado hablar de la enfermedad.  Me dio un tratamiento con calmantes para el dolor y me dijo que si, en seis meses, no mejoraban los síntomas me haría una laparoscopía para confirmar lo que él ya sospechaba”, señala.

Alejandra se sometió a su primera cirugía laparoscópica en el año 2005. El diagnóstico se confirmó. El tejido endometrial se había expandido al colon e intestinos. Por eso los dolores tan intensos que se prolongaban durante todo el mes, sobre todo al tener relaciones sexuales, para orinar y defecar. “Todo se había transformado en un dolor constante que se había hecho parte de mi vida. Ya ni siquiera el sexo era una actividad placentera. Evitas posiciones que te molestan y deja de ser divertido. Después de esa cirugía me dejaron con inyecciones para suspenderme la regla durante seis meses. Busqué un especialista en fertilidad. Para mí la maternidad era un tema. Con mi marido queríamos hijos. Justo antes de hacerme la primera   ronda de Inseminación intrauterina, me descubrieron un quiste endometríosico y tuvieron que operarme nuevamente. Fue una época de mucha angustia y estrés. Yo quería ser mamá y el camino se ponía cada vez más complicado. En total me hicieron 3 inseminaciones y ninguna resultó. Dejé pasar un tiempo y me embaracé sola. Sin embargo, a las seis semanas perdí ese embarazo. Fueron en total seis años terribles. Muy tormentosos. Me encerré en mi casa. No quería salir. Mis amigas tenían guagua pero yo no quería ir a conocerlas. No iba ni siquiera a los baby showers. Me sentía completamente frustrada. Estaba física y psicológicamente agotada”, recuerda.

En mayo de este año, Alejandra se realizó su primera FIV pero no resultó porque su cuerpo no respondió bien a los medicamentos que debió administrarse para estimular su producción ovárica. “Nuevamente se me vino el mundo abajo. Sentí unos dolores terribles que me dejaron botada en la cama. El segundo intento lo hicimos poco tiempo después. Me transfirieron dos embriones. Me dijeron que guardara tres días de reposo, pero yo me quedé dos semanas en cama. Me moví sólo para ir al baño y para hacerme la beta. Cuando me llamó mi doctor y me dijo que estaba embarazada, no lo podía creer. Lloré de felicidad. La tortura al fin había acabado”. Alejandra está embarazada de mellizos. Un niño y una niña que esperan lleguen a principio de enero a cambiarles la vida para siempre.

 

El tener hijos más tarde no es la única causa de esta enfermedad que años atrás casi no se veía. El estrés de la mujer en el campo laboral,  un sistema inmunológico debilitado y factores genéticos  son causas que van ligadas a la aparición de endometriosis. “El sistema inmune es el encargado de limpiar estas células que se van hacia las trompas y hacia la pelvis. En una mujer normal, éstas son eliminadas mes a mes evitando que se implanten en zonas que no corresponden. Por otro lado, se ha comprobado que existe un factor ambiental que antes no existía el cual está relacionado con el plástico y las dioxinas que libera. Estas dioxinas son capaces de aumentar el riesgo de endometriosis en una mujer y alterar su sistema reproductivo como también sus defensas. En países donde se ha luchado fuertemente por eliminar el plástico, como es el caso de Bélgica, se ha visto que han descendido sorprendentemente las cifras de endometriosis en la población. Existe también un factor genético ligado a esta enfermedad. Hay familias donde dos o más hermanas, tienen endometriosis, son grupos de genes que se manifiestan de forma inadecuada. Cada día vemos casos más agresivos. El examen en el periodo menstrual te permite detectar en la pelvis si hay signos de endometriosis a través del tacto vaginal o rectal. Puedes palpar ligamentos nodulares en el útero, sin embargo, el diagnóstico certero lo dará la laparoscopía ya que hay casos de endometriosis que sólo se pueden detectar,  diagnosticar y tratar a través de estar cirugía. No existe otro tratamiento más eficaz para esta enfermedad  cuando es severa, que la cirugía la cual debe ser realizada por un médico especialista pues hay muchas pacientes que quedan insuficientemente operadas”, señala el doctor Fernández.

Lo importante es estar atenta a los síntomas, un 60 por ciento de mujeres con dolor menstrual severo y que no responde a medicamentos, va a tener endometriosis. Otro grupo de mujeres con endometriosis leve, puede que nunca sepa que tuvo la enfermedad ya que al cabo de los años, con la llegada de la menopausia y la caída de los estrógenos, la endometriosis desaparece.

Constanza Dïaz

Constanza Diaz

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