Día mundial del niño prematuro: Nacer antes de tiempo

Martín y Tomás hoy tienen tres años y medio y son niños sanos, alegres y les encanta andar en Scooter y jugar con la arena en la playa. Son riesueños y les encanta comer helados.  Nadie sospecharía que este par de luchadores fueron prematuros. Su mamá, Pamela Porter, nos cuenta su historia.

 

“Mis niños son mellizos y nacieron de 30 semanas pesando 1,4 y 1,8 kilos. Sin previo aviso. Rompí bolsa y todo sucedió muy rápido. No hubo baby shower, no tenía la maleta lista para la clínica, esa que todas las mamás tienen con anticipación. No estaba la familia feliz en la sala de espera con cámara esperando para inmortalizar una guagua regordeta. Nada de eso. Fue todo de un segundo a otro. Ellos no tenían que nacer todavía pero llegaron. Me hicieron una cesárea y no los alcancé a ver. Se los llevaron volando a la neonatología. Eran del porte de un ratón. Eran súper pequeñitos. Necesitaban cuidados inmediatos. Los pude ver 24 horas después. Fue muy impactante, estaban encerrados en una caja de vidrio, llenos de cables, alimentados por una sonda.

La neonatología es un submundo en el que nadie quiere estar. El peso se mide en gramos no en kilos. Y que la guagua aprenda a tragar y respirar al mismo tiempo es un desafio de semanas.

Tomás y Martín estuvieron 42 días hospitalizados. 42 horribles días donde tienen que crecer, regular temperatura y pesar más de 2 kg para ser dados de alta. Eso, sumado a miles de exámenes. La neo es escalofriante.
“El primer día después de parir a mis mellizos me fue a buscar una psicóloga a la pieza para llevarme a la Unidad de Cuidado Neonatal. Entramos y yo tiritaba, sentía mi corazón en la boca. Es un lugar oscuro y muy caluroso. Hay que ponerse delantal, guantes, gorro, mascarilla y lavarse las manos con un jabón muy fuerte que deja las manos irritadas. Me acercaron a una sala donde había unas veinte incubadoras. Me mostraron a mis hijos y no los reconocí; eran diminutos. Los miré incrédula y me puse a llorar. Y así viví 42 días de mi vida, encerrada con ellos, viéndolos crecer y sufriendo con su debilidad.

Cuando nos fuimos a casa fue muy emocionante y también angustiante porque son aún muy débiles. Un  kinesiólogo los visitaba una vez por semana para ayudarlos con su desarrollo motor. Todo absolutamente todo les cuesta más. Hasta lo más simple. Sin contar con lo delicados que son. Estuvimos seis veces hospitalizados por problemas respiratorios. Prohibición de ir al jardín hasta los dos años. Hoy tienen tres años y medio y recién estan dejando los pañales.

Yo creo que lo más importante en este camino es que uno ve con sus propios ojos como una criatura tan chica lucha por su vida. Y son unos guerreros. Un ejemplo a seguir. No decaen con nada. No es fácil. Uno jamás piensa que algo así le puede pasar a una y muchas veces una se cansa de tantos doctores y terapias. Pero ellos siempre salen adelante, y demuestran que todo valió la pena.

Quiero honrar con mi humilde testimonio a todos los niños nacidos antes de tiempo.A quienes lo logramos, a quienes lamentablemente se fueron antes de tiempo y a los muchos que siguen luchando día a día por su vida”.

 

admin

Perfectamente imperfectas es un lugar para mujeres reales, sin filtro. Un lugar de información, desahogo y entretención. Perfectamente imperfectas es una revista digital con noticias, actualidad, tendencias, columnas y mucha información de vanguardia para las mujeres que se atreven a decir lo que piensan. Las cosas tal y como son. Sin maquillaje.