Cómo sobrevivir con éxito a la adolescencia de nuestros hijos

¿Recuerdan los dos años de sus hijos? La adolescencia es algo similar, pero más compleja.

Entre los 12 y los 17 años, nuestros hijos (as) se encuentran en un descubrimiento físico, social, psicológico y espiritual. Esto es tremendamente estresante porque gran parte de lo que ven en la sociedad (que la hemos construido nosotros mismos, todos somos responsables) no los invita a descubrirse; por eso y la curiosidad natural nace el afán de probar cosas para saber quiénes son y a qué lugar pertenecen.
Hay algunos psicólogos (as) que creen que es normal que en esta etapa los adolescentes “odien” a los padres; la verdad es que no necesariamente se debe pasar por una adolescencia tortuosa para ellos y los padres. Lo que se debe entender en esta etapa del desarrollo humano, es que los hijos (as) adolecen de algo, esto quiere decir les falta algo (de ahí nace la palabra adolescente), estamos ante una verdad absoluta, les falta descubrir el “yo soy”, lo que genera algunos episodios de: estrés, tristeza, rabietas, soledad, entre otros; pero no es nada personal con los padres, cada sentimiento negativo que expresan aunque sea dirigido a los papás es un desahogo de otra situación vivida. Muchas veces los padres caen en este círculo, comienzan a cuestionarse y autoflagelarse con el “¿qué hice mal?”, “no lo soporto”, “no lo controlo”.
Hasta los 11 años los únicos dos ambientes que conocen nuestros hijos son el hogar y el colegio; por lo que es muy común que ahora quieran conocer el mundo social y tener amigos, pero de ahí a que la presión de los pares sea más importante que lo que ya le has enseñado como valores, ese es otro problema; un problema que se llama “crianza”.
Desde que nacen se comienza a criar con dos armas muy poderosas: afecto y disciplina; cuando ambas están equilibradas vamos por buen camino. En el afecto todo lo que ya conoces: Abrazos, besos, felicitaciones, premios, compartir ciertos espacios, etc. En la disciplina: control en las comidas, horarios de dormir, trabajar la autonomía desde temprana edad, saber vestirse entre los 5 y 6 años está bien, lavarse los dientes y la cara desde más pequeños, está perfecto, saber ducharse a los 7 años y hacerlo bien a los 9, es lo que corresponde, hacer sus tareas solos, saber cuándo tienen una prueba y tienen que estudiar, saber qué materiales tienen que llevar, es lo normal, conversar de TODOS LOS TEMAS DE LA VIDA en la medida que van creciendo y según sus capacidades de entendimiento, responder a sus preguntas, evitar desautorizaciones entre los padres, es parte de la funcionalidad de una familia; son herramientas que le facilitarán la etapa de la adolescencia.
En cada actividad que hacen de pequeños, tú como madre o padre debes supervisar, ayudar y corregir con cariño, NO hacerlo por ellos. Hoy se puede observar una gran sobreprotección de los padres y madres; ejemplo: hacer las tareas, bañarlos y vestirlos hasta grandes son un ejemplo, esto le hace creer a los hijos (as) que tú eres el o la responsable de todo lo que le sucede y debes hacer para él o ella. Entonces cuando llega la adolescencia, y tú no le puedes pedir a la polola que vuelva con él, “tú eres la responsable” (en su cabecita); otra situación, la “obligaron” a tomar alcohol sus amigos e hizo el ridículo frente a todos, ahora tiene vergüenza, “tú tienes la culpa por dejarla salir” (al menos eso creerá ella). ¿Me entiendes la idea?
Según el exitoso terapeuta y escritor Stephen Covey, el ser humano pasa por un Continuum de Madurez: Primero se es dependiente (etapa de bebé), luego se pasa a la independencia (esta etapa dura mucho ya que nos vamos volviendo independientes paso a paso desde la niñez hasta ser adultos) y se termina en la interdependencia (cuando alguien ya sabe quién es, puede hablar de “nosotros”).
Surgen modas, miedos y traumas de nosotros los padres que nos impiden una crianza exitosa, dejando que nuestros hijos o hagan lo que quieran o tenerlos en una burbuja, eso sí es el camino a una adolescencia tortuosa. Entonces, algunos tips que te pueden servir para avanzar con tus hijos hacia una adolescencia más tranquila, donde la palabra clave es AUTONOMÍA.
Sugerencias para crear un entorno que fomente la autonomía en el hogar
1.- Establecer las reglas claras.
2.- Promover que los hijos tengan la oportunidad de escoger y decidir dentro de los límites acordados.
3.  Promover que los hijos resuelvan y se hagan cargo de sus problemas
4.- Evitar la sobreprotección.
5.- Evitar el lenguaje controlador.
6.- Evitar manipular a los hijos con la culpa.
7.-  Permitir que los hijos puedan cuestionar de manera respetuosa las opiniones de sus padres.
8.-  Empatizar con los hijos.
9.-  Cuando un hijo se sale de los límites, manejar el episodio modelando y fomentando la autonomía
Como consecuencia de una buena autonomía verás estas características en tus hijos adolescentes

•Actúan de acuerdo a lo que consideran importante, sin dejarse controlar por lo que piensan los demás.
•Se sienten más libres y con mayor capacidad de elegir su destino.
•Interpretan los eventos externos como información.
•Tienen mayor confianza en sus habilidades.
•Tienen mayor autorregulación en el colegio.
•Tienen mejor rendimiento académico.
•Son más tolerantes y abiertos.

 .Saben tener relaciones sociales sanas con los demás.
Yasmín Negrón Baez
Trabajadora social
Lic. en Pogramación Neurolingüística (miembro de la NLP society, USA)
Marcelo Vargas Mattioli Licenciado en manejo de conductas y adolescentes

Constanza Diaz

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