Carta a mi madre que nos abandonó

Cuando era niña mi inocencia no me permitía entender por qué nos abandonaste, y aunque ahora que soy adulta y madre, tampoco lo entiendo,  sin embargo, ya lo he aceptado. Estoy segura por más que te justifique, nunca encontrare la respuesta a mis tantas preguntas, simplemente aprendí a vivir sin ti, a aceptar la historia de vida que me tocó y punto. A veces le doy vueltas unos días más que otros, pero con seguridad puedo afirmar que a mí ya no me duele, creo que lo que más me pesa,  eres tú, por tal motivo decidí escribir estas líneas, creo que ya es necesario dejar plasmado todo lo que mi cabeza y mi corazón no han podido vomitar…

Gracias señora por darme la vida, Gracias infinitas por haber sido el conducto para que yo llegara a este mundo, millones de veces renegué mi existencia, me pelee con Dios y me cuestioné el por qué no abortaste si al final de cuentas no nos querías, hoy ya no me hago más esa pregunta, las razones solo tú las conoces, y creo que fueron lo suficientemente poderosas para realizar un acto tan inhumano de tu parte…

Tal vez,  si te encuentras leyendo esto estarás pensando que se trata de un reclamo, tal vez llegaras hasta el final, o tal vez llegues hasta aquí y no termines de leerlo, no dudo que pase eso, pues para mi eres alguien cobarde, y un cobarde no tiene valor y huye cuando la situación se torna difícil.

Me dueles, mujer, me dueles porque irás cargando algo muy pesado, me dueles por que el tiempo jamás se recupera…

Sabes, desde la semana pasada todos los días observo detrás de mi ventana que el árbol del vecino tiene un nido, en el nido habitan 3  pequeñas golondrinas y la madre todas las tardes a la misma hora sale, busca, alimenta y vuelve al hogar, a pesar de la tormenta de anoche que duró 3 horas, a pesar del granizo, hoy por la mañana regresó como siempre a alimentarles. Una de las golondrinas ha volado, le ha dejado ir, las otras dos aún aguardan en el nido, y aunque apenas abren sus alas, la madre sigue ahí. Que yo recuerde, ni mi hermano ni yo comenzamos a volar cuando tú ya te habías marchado… y muchas veces me sentí culpable por no aprender a volar rápido. Justifiqué mil veces tu ausencia, pero no, señora, tú te fuiste porque  quisiste, porque tú así lo decidiste, por tomar el camino más fácil…

Hoy te perdono, mujer, y te llamo mujer no porque merezcas el título, si no porque tienes órganos femeninos, y esos mismos nos han dado la vida a mi hermano y a mí… Yo te perdono, te perdono cada uno de los días que me hiciste falta,  te perdono cada lágrima que derramaron mis ojos, te perdono cada pregunta sin respuesta, te perdono por empujarnos lejos, porque así encontramos una nueva vida, por que recibimos una segunda y definitivamente mejor opción, porque yo íi tengo la oportunidad de saber qué se siente ser madre, y siento lástima por ti, porque tú nunca sabrás qué se siente ser madre.

Y porque si no te hubieras largado, no hubiera tenido la dicha de conocer a una mujer realmente valiosa, que no, no me llevo en el vientre pero siempre me ha llevado en la mente y en el corazón, ella, la que se levantó todos los días temprano para hacernos el desayuno, la que trabajo horas extras para que nada nos faltara, la que estuvo presente en cada cumpleaños, la que se desveló enseñándome química y matemáticas, la que me regañó cuando no me comía las verduras, la que me corrigió cuando dije mi primera mentira, la que estoy segura se quedó muchas veces con ganas de comprarse un vestido y no lo hizo porque yo necesite zapatos, la que pasó noches en vela por un simple resfriado, la que tiene fotos después de que te marchaste, menos de cuando nací, a la que he decepcionado mil veces, pero a pesar de todo ha estado ahí para mí, en las buenas, en las malas y en las peores, la que lloró conmigo cuando me rompieron el corazón, la que pagó mis vacaciones y mi carrera universitaria, la que pidió permisos en el trabajo para asistir a los eventos escolares, la que me perdonó mil veces cuando la ofendí en las discusiones de adolecente diciéndole “tú no eres mi mamá”, la que me vio vestida de novia, la que me acompañó antes, durante y después de mis embarazos, la que le da obsequios a mis hijas sin importar cuan costosos sean, a la única que mis hijas hoy pueden llamar orgullosamente abuela y la única en el mundo que merece que le llamemos mamá, ella ha llenado  y rebasado por mucho , muchísimo más los zapatos que dejaste vacíos… ella me da seguridad, paz, confianza… ella me conoce, sabe mis gustos, disgustos, hobbies y aficiones.

Gracias por que pensándolo bien no hiciste tan mal las cosas, tú elegiste a mi padre y él siempre ha sido el mejor, a pesar de todo, él nunca me habló mal de ti, es más, para ser exacta nunca te nombró y a decir verdad, nunca me habló de ti porque nunca fuiste parte de nuestras vidas, te alejaste, te fuiste, nos dejaste, nos abandonaste.

De mi padre aprendí a no guardar rencores y sabes qué… no tenerte no me destruyó la vida, al contrario, me ha hecho mejor persona, mejor madre, mejor ser humano, Te perdono porque tu abandono me ha enseñado a perdonar cualquier cosa y viniendo de quien sea.

Así que señora, hoy quiero decirte, que tú no arruinaste mi vida cuando te fuiste, más bien creo que yo arruiné la tuya, porque a mí me pueden preguntar mil veces qué se siente ser madre y puedo contestarles con una sonrisa lo maravilloso que se siente, porque yo sí puedo celebrar los 10 de mayo con mi conciencia tranquila, ahora tú dime, y sólo por simple curiosidad, ¿qué se siente…? Cómo puedes vivir y dormir tranquila sabiendo que años atrás llevaste dentro de ti dos vidas a las cuales abandonaste, dime cómo le haces? dime por favor, dime porque yo no entiendo.

Y sólo por simple curiosidad, explícame como es que puedes estar en contra del aborto? Cuéntame qué haces el día de las madres? Y qué cara pones cuando tus amistades hablan de los logros de sus hijos?

En fin… hoy deseo que cada viaje, cada joya, cada vestido y cada lujo que te des con el dinero que te ahorraste en colegiaturas, medicinas, ropa y tiempo con nosotros valgan la pena, deseo que cada día de tu vida lo vivas feliz, que disfrutes tus tiempos libres y que si existe un Dios no tome en cuenta nunca el gran pecado que realizaste años atrás, de verdad de todo corazón deseo que así como tú nos borraste de tu vida, también la vida haya borrado tu pasado…no te puedo desear más que bendiciones, aunque ya hayas desechado las dos mejores bendiciones que la vida te pudo mandar.

Mi mundo sigue adelante sin ti. Mi vida ha sido maravillosa gracias a ti, que bueno para mí que te fuiste…que malo para ti que no te quedaste, tú te lo perdiste, pero aún así, te perdono.

Constanza Diaz

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