Yo soy la madrasta y soy una madrasta feliz

No todas las madrastras son malévolas ni brujas. Algunas son buenas y quieren mucho a sus hijastros. A esos hijos que les puso la vida por delante y se quieren del corazón. Esta es mi historia:

Por María José Fernández

Mi novio tiene una hija de 9 años. Florencia se llama. La conocí cuando tenía 6. Llegó nerviosa, tímida, callada, de la mano de su papá. No se la soltaba. Almorzamos juntos y le presenté a mis niños. Tengo dos hijos un poco menor que Florencia. De a poco comenzó a jugar con ellos y con sus juguetes. Al cabo de un par de horas, los tres niños jugaban encantados de la vida y desde ese día que no han parado de hacerlo. A veces pelean, a veces alguno queda llorando. Pero se quieren, se cuidan y lo pasan increíblemente bien juntos. Me encanta que sea así.

Yo no tengo niñas y tampoco voy a tener porque no quiero más hijos por lo que Florencia, mi hijastra, es mi pequeña. Soy una madrastra pero una madrasta buena onda, simpática, entretenida. No soy como las malévolas de las películas de Disney. El otro día le pinté las uñas y no lo podía creer. Su papá no le daba permiso para hacerlo y yo le dije que me echara la culpa a mí. Nos pintamos las uñas, le alisé el pelo y jugamos a la peluquería. Nos reímos y siento que ella es una hijastra espectacular. La mejor que me pudo haber tocado. Escucho a diario tantas historias hororosas de relaciones entre madrastas e hijastros, padrastros e hijastros. Historias realmente del terror. Historias que matan la relación de pareja porque sinceramente nadie en su sano juicio y que tenga a sus hijos como prioridad podría permitir que a sus hijos los maltrate o los ignore o no los considere un hombre o una mujer que no son sus padres. Yo al menos eso no lo permitiría jamás. Yo sé que mis niños son hincha pelotas pero si no me quieren a mis cabros, yno me cuadro con ellos y le digo adiós al individuo. Por mucho que lo quiera, ese detalle me mata el amor. Así de simple. Por eso es que a mi me encanta la relación que tengo con Florencia y la relación que su papá tiene con mis niños. Le agradezco a él y le agradezco a su ex mujer, la madre de Florencia el haber formado a una niña tan amorosa, tan fácil de llevar, tan inteligente. Tan lista y divertidad. Me fascina ver cómo juegan los tres. Cómo corren, se ríen, se divierten. Ser madrastra es rico, si es que te toca una hijastra como Florencia aunque también creo que depende mucho de una, de saber llegar a los niños, saber llegar a su corazón. hay que ir despacio, caminando lento, porque es una situación difícil para ellos. Sus papás ya no están juntos y su papá está saliendo con otra mujer que no es su mamá. Fuerte para cualquie niño. Hay que ser cautelosa, no hay que hablar de más, hay que acoger y contener. No imponer, no regañar (yo no soy la mamá ni el papá, no me creo con esa autoridad) y menos, no castigar.

Yo confieso que soy una madrastra feliz y me encanta mi rol.

Constanza Diaz

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