Vacaciones con el familión : segunda parte

Y nos fuimos de vacaciones, decidí dejar atrás el estrés y  disfrutar  de nuestra merecida semana de „descanso“ . Los cinco niños iban contentos, el más grande también porque se resignó a que no se podía quedar solo en casa y se entregó. Tengo que decir que se portan  bastante bien en el Auto, aguantan los viajes largos sin problemas ,tenemos que llevar  un cargamento de Cd para niños  los que ya me sé de memoria, además de gomitas, pancitos y  galletas.

Fue un viaje normal de cuatro horas y media, con  parada para comer y hacer pipi y  cambiar pañales incluida.Las risas, gritos, ronquidos, codazos no faltaron , ¡ah ! y la pregunta de rigor multiplicada por los cuatro que hablan :  ¿Cuánto falta? Como el burro  de Schrek.

Llegamos finalmente.  El destino escogido fue Garmisch, una ciudad a los pies de los Alpes alemanes, un lugar precioso entre montañas y lagos, con casas que parecen sacadas de un cuento. Es el lugar perfecto para ir con niños, mucha naturaleza , castillos, termas,  a 45 minutos de Munich, muy importante, porque se podrían haber encontrado con ArturoVidal  (que juega  en el Bayern Munich),  pero por más que miraron, no lo vieron.

Bajamos todos nuestros bártulos del Auto, dejaron sus cosas en las piezas y lo primero que preguntaron era si había Wifi. Y si, había  pero el primer día no se los dije. Traté de organizar como pude, pero la verdad es que no me esforcé tanto, también eran mis vacaciones. Mi ropa se quedó en la maleta, me dio flojera ordenarla en el closet.

Todos los días teníamos un panorama distinto, tomábamos desayuno y partiamos. Armar  una mochila con botellas de agua, galletas, leche con chocolate y toallas húmedas  y otra para la guagua llena de pañales, mamaderas, leche en polvo y un termo, eran parte de la rutina. Antes de subirnos al auto ya estábamos un poco cansados, pero ellos no. Paseamos, subimos  y bajamos cerros, fuimos a la piscina, de compras, comimos cosas ricas. Fue una linda semana, pero no puedo decir que descansé con mi marido, tratábamos de cansarlos durante el día, pero a la vuelta dormían en el auto y despertaban frescos como una lechuga y nosotros muertos.

Los niños pueden llegar a absorver  hasta la última gota de tu energía, pero también son ellos mismos quienen te recargan las pilas, te alimentan el alma con su amor, su dulzura y tonteras. Mis niños  pueden ser muy hincha pelotas  pero son, también, encantadores, están sanos, llenos de energía y curiosidad. Simplemente niños. Prueba de su encanto fue el queque enorme y los chocolates que la dueña de la casa que arrendamos les regaló  por  ser tan amorosos y bien portados, con mi marido nos miramos y nos reimos mientras  yo me preguntaba si no había escuchado los gritos y las peleas.

La  semana pasó rápido y  teníamos que volver a casa, tratamos de meter todo al auto de nuevo,  atrás quedaron los paseos y las flores que me regalaban, cambié las bellas montañas de los Alpes por montañas de ropa para lavar, pero agradecida de los momentos vividos y de los recuerdos que mis niños atesorarán de su niñez. Porque de eso se trata, de que guarden recuerdos, lindos recuerdos. De una infancia que cada vez es más corta. Por eso intento cada día que sea mágica para ellos. Terminamos agotados pero contentos.

Pia Quezada Prado

Periodista

admin

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