Tus hijos no recordarán los juguetes que les regalaste, recordarán el cariño y tiempo que les dedicaste

No tengo recuerdos de los regalos que recibí cuando era chica. Sólo me acuerdo de un peluche de tigre con el que dormía y de un muñeco que se llamaba Felipe y que llevaba puesto un suéter que mi abuelita le había tenido. Un suéter celeste muy bonito. Probablemente recibí muchísimos juguetes y los agradezco aunque hoy no los recuerdo. Yo hoy recuerdo los olores, los colores, los viajes y el tiempo que pasé junto a mis padres. Recuerdo los paseos al campo. Las excursiones al cerro, el olor a chimenea en el invierno. Los almuerzos familiares en casa de mis abuelos. Recuerdo a mi mamá acostada junto a mí en las noches haciéndome dormir. Recuerdo la mano firme de mi papá llevándome al colegio cuando era chica. Dándome seguridad y fuerza. Recuerdo las tardes de copia con mi mamá. Los dictados que me hacía. El olor que salía de la cocina cuando se acercaba la hora de la comida. Recuerdo los juegos con mi papá y sus cuentos los domingos por la mañana. Recuerdo los paseos al cerro Caracol y las salidas a andar en bicicleta a la Universidad. Recuerdo los besos, los abrazos, la seguridad que ellos me daban. Recuerdo los paseos a la playa y cuando mi mamá me enseñó a nadar. Recuerdo los juegos con mi hermana y las tardes de sábado jugando al elástico con ella. Recuerdo las risas. Recuerdo los cumpleaños llenos de amigos y familiares. Mis padres felices. Recuerdo cuando mi papá me iba a dejar al colegio cada mañana. Recuerdo las tardes de domingo con mi mamá bailando. Recuerdo a mis abuelos adorados y su casa con olor a historia, a familia, a pertenencia. Amaba ese lugar. Amaba a mis abuelos. Cuánto los extraño y los recuerdo. No sé qué me regalaron. Seguramente muchas cosas pero no lo recuerdo. Si recuerdo sus cariños, su presencia, sus bromas y sus te quiero. Son las memorias y los momentos que nos van formando, con los cuales crecemos y avanzamos. Son nuestros pilares para una vida adulta sin miedos, sin traumas y sin heridas que sanar. El amor que tú entregues es lo que tus hijos recordarán. La contención, esa man firme y segura que les indican que estás ahí por ellos y para ellos. Siempre. Ese abrazo dado a tiempo. Ese beso cuando se despiden para irse al colegio. Ese cariño incondicional es lo que ellos siempre recordarán.

Constanza Díaz Hauser

Constanza Diaz

Perfectamente imperfectas es un lugar para mujeres reales, sin filtro. Un lugar de información, desahogo y entretención. Perfectamente imperfectas es una revista digital con noticias, actualidad, tendencias, columnas y mucha información de vanguardia para las mujeres que se atreven a decir lo que piensan. Las cosas tal y como son. Sin maquillaje.

Pin It on Pinterest