Trastorno por déficil atencional e hiperactividad (TDAH) y cómo ayudar a nuestros niños

Por Ana María Carpinello

Psicóloga clínica

acarpinello@hotmail.com

Intentaré hablarles del trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) de una forma simple, puesto que en la literatura hay mucha información científica y estudios, la idea de este post es acercar la información y orientar.

¿Qué es el TDAH?

Es un trastorno crónico caracterizado por la dificultad para prestar atención, la hiperactividad y la impulsividad; actualmente se sabe que las bases de este trastorno están en el funcionamiento de ciertas estructuras del cerebro, que conllevan una inmadurez en los sistemas que regulan el nivel de movimiento, la impulsividad y la atención.

 

Es importante señalar que el TDAH puede presentarse con hiperactividad o sin ella, los síntomas tienen que aparecer antes de los 12 años para ser diagnosticado con este trastorno. El TDAH suele comenzar en la niñez y puede persistir incluso hasta la edad adulta.

 

Como consecuencias más relevantes puede ocasionar baja autoestima y problemas en las relaciones escolares, familiares y sociales.

 

¿Cuáles son las causas del TDAH?

 

Se habla en la literatura que la causa principal es la herencia (75%)

Además del origen genético que se plantea del TDAH, se explica que hay una serie de otros factores que estarían relacionados con su aparición, como el consumo de tabaco y alcohol durante el embarazo, o el sufrimiento fetal en el parto y la salud del niño en los primeros meses de vida, o el excesivo consumo de colorantes artificiales.

Todo lo anteriormente señalado es desde un punto de vista estadístico en la aparición del trastorno, aún no hay una causa específica y certera que explique su aparición.

 

¿Cuáles son los síntomas?

 

Hiperactividad: que se ve manifestada por inquietud motora, ej; pararse en la sala de clase constantemente, encaramarse en muebles y cercas, incapacidad de permanecer sentados mucho tiempo etc. Es decir, dificultad del niño para estar quieto.

Impulsividad: se ve manifestada en la imposibilidad para esperar turnos, responder anticipadamente a las preguntas, interrumpir a otros niños, tener baja tolerancia a circunstancias que requieran paciencia, mayor irritabilidad, a veces estos niños corren riesgos innecesarios y sin pensar en las consecuencias negativas que tienen, son más impacientes, y más ansiosos.

Desatención: se ve manifestada en la dificultad para mantener la atención por tiempos prolongados en relación a lo que se espera para su edad, se distraen con facilidad, no copian toda la materia en clases, no atienden a sus profesores, cambian constantemente de actividades o tareas, tienen conflictos a la hora de sostener la atención en un juego determinado, mayor dispersión de sus actividades, tienen dificultad para organizarse y se distraen fácilmente; oyen, pero no escuchan.

También existen factores psicosociales que pueden influir en el aumento e intensidad de los síntomas, por ejemplo: ambientes caóticos, maltrato infantil, falta de estructura en rutinas básicas del niño, conflictos familiares y castigos excesivos por las conductas inadecuadas del niño.

Lo que sucede es que estos factores, al no ser evaluados y prevenidos a tiempo terminan acentuando la sintomatología y la frustración.

Generalmente en el ámbito escolar es dónde se manifiestan más claramente los síntomas, dado el tipo de educación que tenemos.


 

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico es complejo y se realiza a través de la observación de la conducta del niño y de una entrevista clínica a los padres o cuidadores, también se requiere, aunque de modo indirecto la información de los profesores sobre la conducta del niño en el ambiente escolar.

Hay algunos test con escalas de evaluación de la conducta que proporcionan información sobre el grado, presencia o importancia de otros trastornos o problemas de comportamiento para ayudar en la determinación del diagnóstico. Estos test, ayudan principalmente a conocer el perfil cognitivo del niño.

Los profesionales que están más capacitados para el diagnóstico de este trastorno en Chile son los neurólogos y psiquiatras infantiles; también los psicólogos clínicos y educacionales.

¿Qué tratamientos hay?

El tratamiento más usado es la terapia farmacológica, que ayuda a controlar los síntomas que producen alteraciones a la atención, la hiperactividad y controlan la impulsividad manteniendo a raya la ansiedad.

También existe la terapia psicológica de apoyo conductual:

Este tipo de intervenciones conductuales pueden ayudar a los niños con TDAH a manejar sus síntomas de hiperactividad, impulsividad y falta de atención.

Estas terapias no afectan a los síntomas principales, pero les enseñan a los niños habilidades que pueden utilizar para controlarlos. Algunas se centran en estrategias para mantenerse organizados y concentrados. Mientras el objetivo de otras es disminuir los comportamientos problemáticos que pueden hacer que estos niños se metan en problemas en el ámbito escolar, que les dificultan hacer amistades, y convierten la vida familiar en una zona de conflicto.

Una razón importante para que los niños participen en terapia conductual (con medicamentos o sin ellos) es que los medicamentos para el TDAH dejan de funcionar cuando se dejan de tomar, mientras que la terapia conductual puede enseñar a los niños habilidades que les seguirán beneficiando durante su crecimiento y a los padres les da herramientas para abordar este trastorno de una manera más comprometida con el actuar de sus hijos, haciéndose parte del proceso de integración.

Terapias alternativas o complementarias como Reiki, Flores de Bach, Yoga, método Tomatis, medicina sintergética, medicina antroposófica. *(1)

Todas estas terapias en general lo que hacen es ayudar al niño a reordenar su energía, bajar los niveles de ansiedad y relajarse, de modo que ellos mismos puedan aprender a escuchar, conocerse y aceptarse, para obtener mejores resultados en aquello que les cuesta.

Dependiendo de la intensidad de los síntomas y de las dificultades asociadas al trastorno, es el tipo de tratamiento que se indicará; como sociedad debemos abrirnos a este tipo de terapias para evitar el uso de fármacos y guiar al niño de la mejor manera posible, sin duda que en muchos casos requiere de gran paciencia amor y comprensión principalmente de los padres, hay estudios que indican que los niños con el apoyo de estas terapias y la terapia conductual avanzan significativamente, sin necesidad de utilizar fármacos, y utilizar así la terapia farmacológica en los casos que específicamente se requiera.

Como padres hay que también considerar algunos otros modelos educacionales que permitan al niño desenvolverse más naturalmente, como lo son el método Montessori o Waldorf.

En otros estudios, como complemento a lo anterior se ha descubierto que la exposición a ambientes naturales después de la actividad escolar y en los fines de semana, reduce los síntomas en los niños con TDAH, punto importante a considerar.


 

A Considerar:

Todos los niños con TDAH deberían tener un plan de apoyo individualizado, ya que, la gran mayoría podrá continuar sus estudios en un establecimiento educacional normal; algunos podrían requerir medidas educativas más específicas como psicopedagogía o evaluación diferencial, pero siempre en el marco del sistema escolar habitual, y algunos, además, requerirán de medicamentos para optimizar su funcionamiento.

Es importante explicarle al niño qué tiene para darle estrategias que le permitan superar las consecuencias negativas del trastorno, por lo mismo, es fundamental darse cuenta a tiempo si hay alguna sintomatología de modo de prevenir y ayudarlo en el proceso.

Hay que señalar que:

1.- No todos los niños inquietos, desordenados o con mal rendimiento tienen TDHA.

2.-  No todos los niños con TDHA requieren tomar medicamentos, y cuando los usan, siempre debe ser en conjunto con un tratamiento integral al grupo familiar con apoyo en el establecimiento educacional.

3.-  El objetivo del tratamiento debería ser proteger el desarrollo y la integración del niño, logrando el pleno desarrollo de su potencial y no amoldarlo a un sistema rígido.

Pequeñas acciones que pueden ayudar en el proceso:

En el ámbito escolar es bueno sentarlos en primera fila, motivarlos, destacar logros, asignarles pequeñas responsabilidades, utilizar técnicas educacionales atractivas, novedosas y dinámicas.

En el hogar desde pequeños es bueno realizar algunos juegos que les ayuden a mejorar la atención como:

  • Los puzles, el juego de las diferencias, las sopas de letras y los laberintos son actividades divertidas que, además de mejorar su atención, van a trabajar la integración visual y la capacidad de asociación del niño.
  • Enumerar tres, cuatro o cinco cosas (según la edad) que puede encontrar en casa y pedirle que las traiga para comprobar que ha atendido al listado.
  • Colocar diferentes elementos en una mesa, en un orden determinado. Variar luego el orden para que vuelva a colocarlos en el modo inicial.
  • Guardar varios objetos en una caja, cerrarla y pedirle que repita el nombre de todos los objetos que están en su interior.
  • Asignarle algunas responsabilidades como darle de comer a las mascotas, poner la mesa días específicos, ordenar sus juguetes, etc.

Listado de lecturas recomendadas:

Lecturas destinadas a niños con TDAH (6 a 9 años)

Lecturas destinadas a que los niños con TDAH entiendan, comprendan, se familiaricen y se vean representados en personajes que presentan síntomas y situaciones similares a los suyos. Son libros para que los padres y educadores lean de manera conjunta con ellos y puedan así resolver las dudas al tiempo que van guiando a los niños a que se reconozcan en las historias que describen los libros.

  • Rubén, el Niño Hiperactivo. (1997). Autor: E.M. García Pérez.  Editorial: Bilbao: COHS. Consultores.
  • Cuentos para aprender a comportarse. (2007). Autores: Juan Carlos Arriaza Mayas y Leonor Guerrero Ruiz. Editoral: CEPE.
  • Había una vez… una Abeja. Cuentos para ayudar a mejorar la conducta en los niños, “el autocontrol”. (2005). Autores: Nazaret Cantero Muñoz, Angeles Páez López. Editoral: CEPE.
  • El ratoncito Fernandito no para quieto ni un poquito. Terapicuentos. Editorial: Ediciones FORTUNA.
  • La Leona Maripilista en el colegio se despista. Terapicuentos. Editorial: Ediciones FORTUNA.
  • El Perrito Antón se comporta como un matón. Terapicuentos. Editorial: Ediciones FORTUNA.
  • El Caballo Pocaspecas hace muchas muecas. Terapicuentos. Editorial: Ediciones FORTUNA.
  • Las rabietas. Autora: Catherine Dolto. Editorial: Picarona.

 

Lecturas destinadas a padres y familias de afectados con TDAH

Para que padres, familiares y educadores aprendan y comprendan más profundamente el trastorno y se formen en su manejo. Las lecturas son formas de conocer  y poder acercarse mejor a los hijos, así como resolver sus dudas y guiarse en su educación.

LIBROS:

  • Mi hijo es hiperactivo. (2006). Autora: Regina Cobo San Miguel. Editor: Eiunsa.
  • Nunca quieto, siempre distraído: ¿nuestro hijo es hiperactivo? (TDAH: trastorno por déficit de atención con hiperactividad). (2009). Autor: Paulino Castells. Editorial: CEAC.
  • No Estáis Solos-TDAH en niños. (2011). Autores: María Jesús Ordoñez y Roberto Álvarez-Higuera. Editorial: LIBROS CÚPULA.
  • Todo sobre el TDAH. Una guía para la vida diaria. (2013) Autores: Mª Ángeles Martínez Martín y cols. Editorial: Altaria.

Constanza Diaz

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