Testimonio: soy madre y soy VIH positivo

He tenido en mi vida tres parejas sexuales, no era buena para ir a fiestas y tampoco tenía mucha vida social. Cometí el error de pensar que el VIH era algo sólo de mujeres promiscuas. Nunca le pedí a mis parejas exámenes y tampoco sentía la necesidad de hacérmelo. Me cuidaba con pastillas y pensaba que eso era más que suficiente.

Cuando quedé embarazada me fui a hacer todos los exámenes que le exigen a las embarazadas, el de VIH me lo hice sin miedo ni dudas. Cuando me avisan que tenía uno de mis exámenes alterados y tenía que volver al laboratorio por una nueva muestra, no esperaba que fuera el de VIH, me acuerdo que la tecnóloga me dijo que a veces por los cambios bruscos de hormonas ese test se altera. Me dieron un mes de espera para el resultado. Se lo comenté al padre de mi hija, se fue a hacer el examen y dio negativo. Así que con eso me quedé tranquila, el día que vi por primera vez a mi bebe a través de la eco, con todas sus partecitas normales, su perfil, verla tan perfecta y que ese mismo día me dieran la fatídica confirmación.

Lloré como nunca, desconsolada, con miedo, no por mí, si no por esa pequeña criatura que tenia creciendo en mi vientre, supuestamente el vientre es el lugar más seguro para ellos y yo estaba enferma. El padre de mi hija a pesar de la noticia estuvo conmigo todo el embarazo, el parto y el primer año de nuestra hija. Luego nos separamos, él se hizo mas exámenes y salió en todos negativos. Fue una de las otras dos parejas que tuve que no me informo de su enfermedad.

De mi familia sólo sabe mi madre, el peso que he tenido que cargar al miedo del rechazo, discriminación o prejucios de parte de mi familia es grande, habían días que ni de la cama podía levantarme. Sólo el llanto de mi hija me indicaba que tenía que reunir fuerzas y cumplir como madre con ella. Mucho me molestaron por ser la primera en la familia en recurrir a una cesárea, en no dar pecho y hacer dormir a mi hija sola y no querer que nadie la besara.

Hoy en día vivo ya hace tres años con el virus, lo tengo controlado, mi hija gracias a la terapia es una niña sana, libre del virus y sin secuelas físicas, ni mentales.

Gracias a una oportuna detección de mi condición pude tener un embarazo sin riesgos.

En cuanto a lo emocional, aunque estoy sola, no me siento desvalida, si al comienzo el estrés, la pena y el post parto hicieron lo suyo, pero sé que en algún momento tendré la oportunidad de conocer al compañero de vida que vea por sobre mi enfermedad.

Por eso háganse el examen con nueva pareja, si quieren embarazarse o si están embarazadas vayan a los controles. Se puede vivir con el virus y tener hijos sanos. Lo importante es cuidarse y no dejar de tomar la terapia.

Constanza Diaz

Perfectamente imperfectas es un lugar para mujeres reales, sin filtro. Un lugar de información, desahogo y entretención. Perfectamente imperfectas es una revista digital con noticias, actualidad, tendencias, columnas y mucha información de vanguardia para las mujeres que se atreven a decir lo que piensan. Las cosas tal y como son. Sin maquillaje.

Pin It on Pinterest