Testimonio: mi pololo me violó y quedé embarazada

La relación con el padre de mi hijo era en un comienzo muy linda, me trataba como a una princesa y eso me encantaba. En ese entonces tenía una mala situación económica. Él me ayudó y me sacó de ese hoyo en el que estaba. Era perfecto, casi para no creerlo. Al año de relación, empezó el derrumbe: él quería verme y yo tenía que estar disponible si o si. Era posesivo. Como si yo fuera un objeto a su disposición. Yo me daba cuenta que no era normal  pero lo dejaba pasar.  Él me daba todo materialmente hablando, era una forma de agradecerle y claro era posesivo en todos los sentidos. Incluso sexual.
Ese  día que me violó yo estaba extraña, es como que tu sexto sentido te dice que no vayas pero fui igual a su casa, llegué y me dï cuenta que algo andaba mal, él me miraba como si yo le perteneciera como el león cuando ve a su presa, nunca había visto unos ojos así.  Estaban  negros, oscuros, profundos y vacíos al mismo tiempo. No había alma en ellos.  Me agarró del brazo y se tiró encima mío en el sillón “no quiero hoy” le dije yo. No me dijo nada. “En serio, amor, no quiero sueltame.”
No me soltó, me bajó el pantalón y yo no lo podía creer empecé a llorar, él no me soltaba seguía y me agarraba y dolía, dolía muchísimo como si algo dentro se hubiera roto y yo escuchaba como se rompía. Me violó.
Necesitaba decirlo, es como un alivio. Quedé embarazada producto de esa violación, al principio no quería a esa guagua por que claro era de él, de el hombre que me rompió, no la quería me sentía sucia, era como si estuviera contaminada no quería que me tocaran, llevaba dentro mío algo feo algo malo eso pensaba, compré las famosas pastillas para abortar y ahí las tenia en mi cartera pasó un mes, dos, tres y no era capaz de tomarlas, no pude, lloré.  El bebé no tenia la culpa, les conté a todos que estaba embarazada claro está que omitiendo los detalles de cómo fue, quedé como la puta de la familia, una familia de evangélicos. A na mi mis oídos llegaban todo tipo de comentarios como ” se arruinó la vida”, ” la calentura”, yo nunca dije nada, nunca he dicho nada por que lo protejo, protejo a mi hijo de cuatro meses que amo con toda mi alma, es mi vida y no quiero que sepa cómo fue, a pesar que mi vida cambió con sólo 20 años tuve que aprender a vivir con eso y luchar por mi hijo, y eso hago día a día, eso me mantiene firme. Mi hijo es mi fortaleza. Después de  ese día me fui de su casa, él me llamó todos los días, tuve que decirle a mi familia que yo le había sido infiel por eso no quería verlo, tuve que cambiar mi número de celular por que supo que estaba embarazada y me hostigaba, tuve que inventar tantas cosas tapando que él me violó, todo por mi hijo, siempre me lo repito una y otra vez en mi cabeza, todo por mi hijo.

Constanza Diaz

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