Testimonio: fui víctima de VIF, si no hubiera salido de ahí, hoy estaría muerta

La violencia de género en Chile es una verguenza nacional. Nos están matando. Así de simple y claro. Cada año mueren cerca de 40 mujeres en manos de sus parejas o ex parejas. Tipos enfermos, celópatos. Asesinos. Acá el testimonio de una mujer que alcanzó a salvarse de la muerte luego de seis años de golpes y maltratos sistemática y que logró salir de ahí: del maldito círculo de la violencia.

 

Era el hombre de mi vida. Lo conocí cuando tenía 15 años. Era muy feliz con él. Tuve a mi primer hijo y fue puro amor la relación. Cuando mi hijo tenía tres hijos quedé embarazada otra vez. La violencia psicológica ya habia empezado. Cuando tenía 6 meses de embarazo de mi hija, él llegó de un carrete borracho. Le pedí explicaciones y me agarró, me lanzó a la cama y me comenzó a pegar combos en la cabeza. Esa fue la primera de muchas. Aguanté seis años así. Cada vez que había una pelea me pegaba combos, me golpeaba. Yo intentaba defenderme pero soy delgada y baja. Él es alto y tiene mucha fuerza. Siempre después de la violencia venía el llanto, el perdón, un nunca más. Quedaba tan adolorida que ni pararme podía. Pasaron seis años adonde me sacaba la cresta. Yo siempre inventaba que me pegaba con un mueble o cualquier excusa. Porque me daba verguenza. Y yo le creía. la última vez que me pegó fue tan fuerte que me rompió la boca y me dejó una cicatriz hasta el día de hoy. Veníamos en el auto discutiendo, mis niños en el asiento de atrás. Yo lloraba, él descontrolado no se callaba. Me dijo: Déjate de joder mierda- y me pegó un combo tan fuerte que perdí el conocimiento. Cuando desperté tenía mi boca rota, estaba llena de sangre y mi hijo de siete años lloraba para que yo no me muriera.

Diosito, que mi mamita no se muera-repetía.

Ni siquiera a la posta me llevó. Él mismo fue a comprar cosas para curarme y me decía “por weona te pasó”.

Entonces abrí mis ojos. No podía seguir así. Sobre todo por mis niños. Me separé después de unos pocos meses, me empecé a mirar, a sentir que valía, a sentir bonita. Hoy soy feliz, estoy tranquila. nadie me pega. Mis hijos no ven a una mamá llena de moretones. Con el tiempo te das cuenta que estuviste mal y no puedes creer que permitiste todo eso. Si no me hubiese separado estoy segura que hubiera terminado muerta.

perfectamente imperfectas

 

Constanza Diaz

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