Testimonio: “Del infierno de la fibromalgia a mi sanación total a través de un radical cambio de vida”

No recuerdo cómo empezó todo, cuál fue el primer síntoma, pero sí recuerdo los que marcaron un antes y un después lo suficientemente potente como para darme cuenta que algo no estaba bien.

Estaba en Lima de vacaciones con mi mamá por mi cumpleaños, cuando comencé con molestias auditivas, un gran pitido y zumbido en mis oídos que creí que todos oían, pero no. Ya de regreso, en el vuelo de Santiago a Concepción, comenzó un intenso dolor de cabeza, acompañado por dolor osteomuscular de cuello, extremidades, espalda y fatiga extrema. Al llegar, recuerdo que dormí muchísimo, me sentía pésimo, pero esa noche regresé a mi departamento, para mi sorpresa, no pude bajar mis bolsos… no tenía fuerza.

En el transcurso de pocos días, los dolores, pérdida de coordinación, calambres, adormecimiento, hormigueo, entumecimiento, mareo, la torpeza, insomnio, rigidez, dificultad para ver de noche, sensación de corriente, pérdidas de memoria y dificultad para concentrarme, claramente dificultaban la ejecución de las tareas básicas de la vida diaria como caminar, conducir, cocinar, ducharme, o entablar una conversación… “¿qué me pasa?” me lo pregunté tantas veces mientras lloraba muerta de miedo.

Como es de suponer, comencé un largo peregrinaje por distintas especialidades médicas: se descartó Esclerosis Múltiple y distintos tipos de Cáncer, y en ese período escuché de todo, de parte de “amigos” y familiares, desde: “no le pongai’ color” hasta “qué hipocondríaca!” e incluso un “mijita, le recomiendo dos cosas: una vuelta por el psiquiatra y otra por la iglesia, Ud., no tiene nada, está en su cabeza” por parte de un reconocido reumatólogo de la ciudad.

Por otra parte, mis exámenes estaban medianamente normales, salvo que efectivamente en el examen que mide la actividad osteoblastica se apreciaba actividad anormal en muñecas, manos, codos, tórax, caderas, rodillas y tobillos… luego de meses y de más de 5 médicos de diversas especialidades, una reumatóloga me dice “RELÁJATE! Es Fibromialgia, una enfermedad inflamatoria crónica, no tiene cura… debes tomar de por vida tramadol y pregabalina, algo que proteja tu estómago y ve al Psiquiatra porque de seguro te recetará Duloxetina y algo para dormir… olvídate de tus clases de orfebrería y del spinning que habías comenzado a realizar, no te des baños con agua muy caliente ni te expongas mucho al frío… vas a andar súper bien”

Y sí, andaba drogada, todo el día, podía dormir además porque eran 2 fármacos para dormir que debía conjugar para lograrlo… ¡regio!.. al poco tiempo se sumó un estabilizador del ánimo, la duloxetina me quedaba en una muela. En pocas semanas, además de estar drogadísima, volvieron los malestares físicos con más intensidad y además los problemas gastrointestinales de acrecentaron: los vómitos y diarrea eran pan de cada día. Me recuerdo vomitando a plena luz de día es Aníbal Pinto con O’higgins, por ejemplo.

Tenía 29 años cumplidos hace poco, y me aterraba pensar qué iba a ser de mi a los 35, “¿voy a estar en silla de ruedas?” lo pensaba de forma recurrente; llegar al baño gateando se convirtió en un clásico, al igual que basar parte importante de mi alimentación en comida congelada y servicio de delivery… en algún momento, incluso no podía sostener el celular, era tan pesado.

Si las actividades de la vida diaria se ven así de implicadas, se podrán imaginar en lo que se convierte lo demás: un infierno realmente invivible, donde si hubo algo que no existió fue apoyo ni comprensión de mi entorno. Y así fue por años, que se hicieron eternos, donde nunca recibí visitas de mis familiares, si los veía era porque yo me acercaba, los muchos amigos se convirtieron en escasos, y mi mascota, Sombra, mi única compañía… mi Sombra y yo.

En el 2017, aparecieron unas manchas negras en mi pálida piel, como un mapa en brazos, pecho, estómago, espalda. Mi cuerpo estaba rechazando un medicamento en específico que debí dejar abruptamente, que me mantenía medianamente estable y funcional. Mientras buscaba un dermatólogo, me recomendaron visitar a Ximena Piera, médico especialista en Medicina Integrativa.

Me encontré con un enfoque de salud totalmente distinto al que había conocido. En resumen, en dos meses mi vida cambió al 100%. Gracias a sus conocimientos y mi perseverancia y compromiso, recuperé mi digestión, mi energía vital, se fueron los dolores y molestias físicas, problemas de ánimo, y perdí varios kilos que había ganado con una mala alimentación e incluso me olvidé de todas las molestias del síndrome menstrual; ¿cómo? Cambiando básicamente todo, dejé la medicación y mi alimentación cambió rotundamente.

Es difícil, y es un periodo de transformación súper intenso al cual claramente no están todos dispuestos a someterse, pero yo tenía todo de mi parte, estudié cocina hace más de 10 años y el desafío era hacer de una dieta basada en plantas, algo sabroso, “enjundioso”; luego de tantos años, medicamentos, doctores, y pérdida total de mi calidad de vida, debía intentarlo.

Y es que no solo cambia lo que comes, cambia TODO: hábitos, rutina, intereses, prioridades, percepción, valorización personal, en la medida que me sentía cada vez mejor terminé relaciones abusivas de toda índole (amigos, trabajo, familiares). Nunca me había sentido así de poderosa, si algo me hacía sentir mal, incómoda, o me dañaba, podía terminarlo, comencé a tomar otro tipo de decisiones, hice las paces conmigo, con la ciudad, con mis raíces, y pude ver desde “arriba” cómo todo tenía sentido, por qué me había enfermado y agradecí a mi enfermedad, mi maestra.

Así, un día abrí una cuenta de Instagram, @SinProcesados. Una cuenta privada a la que solo yo tenía acceso, donde a diario subía algún contenido: “por si un día me desmotivo o algo pasa, tener registro de lo bien que estaba y lo bien que me hacía”. Elegir el nombre fue fácil, es el resumen de lo que en mi opinión necesitamos, una vida limpia en lo más amplio de su significancia, sin máscaras, sincera, sin pretensiones, más consciente a todo nivel, libre de las distracciones que el mundo moderno y la industria nos impone por medio de la publicidad y la inseguridad, un volver a la raíces.

Un día me animé a abrir la privacidad de la cuenta, a cuenta pública. Un amigo y destacado chef de la región, me animó a dar mi primera clase luego de ver el cambio en mi, “te cambió hasta la voz” me dijo en más de una ocasión. Así comencé a impartir talleres de bajo costo en mi departamento, con la idea de desmitificar que la alimentación consciente es elitista y con el fin de llegar a la mayor cantidad de personas posibles. Éxito rotundo, cupos agotados en cada fecha.

También he utilizado a mi favor los conocimientos de haber trabajado en el pasado con personas con dependencias a sustancias para el trabajo de motivacion y cambio de hábitos por mis estudios anteriores, porque muchos alimentos que encontramos en el mercado no son más que drogas duras legalizadas. Así que en la cuenta, además de encontrar recetas, tips, y datos de emprendedores de la región proveedores de insumos, también encuentras información e inspiración para cambiar tus hábitos y motivarte a ser parte del cambio que quieres ver en ti y en el mundo@SinProcesados es el resultado de un viaje de autoconocimiento, de pruebas y errores, de altos y bajos, de rendirse y volver a empezar, una apuesta que pide mucho de ti para ganar todo lo que buscabas: tranquilidad, pensamiento claro, sana digestión, dormir reparador, pérdida de peso, disminución drástica de dolor físico por procesos inflamatorios, y un sin fin de otros que variarán de persona en persona, según su compromiso con el rol de ser protagonista principal en su salud, aprender a escuchar y sentir tu cuerpo como no podías hacerlo antes por la interferencia. Es una invitación a trabajar con tu voluntad, recuperar tu poder interno y conciencia sobre nuestras decisiones diarias y el impacto que estas tienen en nuestro destino. @SinProcesados es un viaje que no termina más, porque nunca terminamos de aprender.

Hoy, con ya 22 semanas de gestación de mi primer embarazo, me siento “Perfectamente Imperfecta” para afrontar este nuevo desafío. La fibromialgia cada tanto me saluda y me recuerda algunas cosas, como una buena maestra.

 

Carla Cárcamo B.

Creadora de @SinProcesados

Por una alimentación consciente y no elitista.

Constanza Diaz

Perfectamente imperfectas es un lugar para mujeres reales, sin filtro. Un lugar de información, desahogo y entretención. Perfectamente imperfectas es una revista digital con noticias, actualidad, tendencias, columnas y mucha información de vanguardia para las mujeres que se atreven a decir lo que piensan. Las cosas tal y como son. Sin maquillaje.