Testimonio: “Dejé de ejercer el derecho de familia cuando uno de mis clientes se mató por la presión de su ex mujer”

Hace años dejé de ejercer el derecho de familia, por la complejidad que conlleva y no me refiero a las normas jurídicas que lo enmarcan, que no tienen mayor dificultad, si no a lo complejo de tratar con personas en temas tan importantes en sus vidas y la carga emocional que trae aparejado. Siempre lo sentí así, por eso lo evitaba, pero hubo un hecho que me alejó definitivamente de esa área.
Hace varios años atrás, en sociedad con una colega solíamos tomar causas laborales. Un día llegó un cliente despedido después de muchas licencias.  En el proceso laboral, su matrimonio terminó y vino su peor pesadilla. Dicen que uno no conoce a su pareja hasta que se separa, parece ser cierto.
Entre los tiras y aflojas en la determinación de la pensión  de alimentos, hecho casi imposible considerando que no tenía ingresos desde hacía varios meses, acusaciones graves de violencia intrafamiliar, visitas condicionadas al pago de la pensión y la eterna lucha por el pago de sus licencias,  después de un par de meses se encontró viviendo en un departamento vacío.  Esto,  sumado a varios meses de cesantía, lo llevó a tomar la única vía sin retorno…Un día agarró una pistola y se suicidó. Lo supimos cuando uno de sus hijos se acercó a pedir ayuda, desorientado ni siquiera sabía qué hacer con el cuerpo de su padre.
Quedé estupefacta, en shock, con la sensación de no haber podido ayudar en nada.
Este año me ha tocado ver al menos a tres hombres sintiendo la misma presión. Teniendo de contraparte mujeres que manipulan con los hijos para obtener la pensión que desean, que denuncian violencia intrafamiliar sin probarlo. Denuncias infundadas o que después no prosiguen. La incertidumbre de no saber cuándo verán a sus hijos y cómo continuar una relación fluida con ellos.
El derecho de familia, desde mi punto de vista es tan proteccionista como lo es el derecho laboral, en este caso con absoluta y clara tendencia a proteger a la mujer y a los pequeños. Yo aún y como en la universidad, aspiro a la justicia como te la enseñan:  equilibrada, pero  la vida real es distinta y este país no tiene las mejores normas posibles, pero ese es otro tema.
Mi llamado hoy es a poner atención en cómo nos movemos en esta área, las llamo a no manipular el derecho que nos protege por venganza, por rabia, por temas no resueltos o expectativas no cumplidas.
Es fácil engañar al sistema y más aún confundirlo, ya tanto hemos visto morir mujeres que no han sido tomadas en cuenta cuando de verdad lo necesitaban, me pregunto cuánto de eso dice relación con la cantidad de denuncias hechas por mujeres que luego se arrepienten.
Chicas, si queremos lograr  apoyo y protección en esta materia, seamos responsables con todo, no manejemos el derecho a nuestro favor, seamos honestas con nosotras mismas, asumamos el grado de culpa que tenemos en el término de la relación y no pretendamos cobrarle todo al otro, menos con los hijos, que finalmente  son los más perjudicados.
Mónica Astorga G.

Abogado

Constanza Diaz

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