Tengo 23 años, soy madre y sufro de artritis reumatoide, los dolores me matan

Por Luisa Madrid

La artritis reumatoide es un tipo de artritis que causa inflamación en el revestimiento de las articulaciones. Causa dolor, dficultad en el movimiento y dolor en las articulaciones. Esta enfermedad es de por vida y es causada por el propio sistema inmunológico que ataca a las articulaciones, también puede darse por un factor genético. Esta es la historia de Luisa y su lucha contra la AR.

Tengo 23 años y una hermosa bebé de ocho meses. Joven, pensarán. Sí, soy joven pero a mi edad sufro dolores insoportables y no sé cómo quitarlos.

Tuve un embarazo excelente, ningún problema. Feliz esperando a mi hija. Me sentí bien, nunca tuve un malestar.  Sofía nació y yo fui la mujer más feliz del mundo. Entré al mundo de la maternidad y con esto entré al mundo de los comentarios, de los “consejos”, de gente que no tenía por qué hacerlo, se metía en mi vida y en mi forma de ser mamá.  No tenía  pezón. Un día en la clínica llamé a neo para decirle a una enfermera si podían darle relleno al bebe ya que tenía hambre y no podía agarrarse bien, cuando recibo por respuesta “qué mal,  el bebé así estará destinado a tomar relleno” . No dije nada. Continué luchando para darle pecho y logré que mi hija tomara bien.

El gran problema vino al tiempo después:  comencé con muchos dolores en mi cuerpo, manos, rodillas, cuello, todo relacionado con articulaciones, habían días en que hasta levantarme me costaba. Pararme de la cama era una tortura, me dolía todo. Caminar y agarrar a mi hija era muy doloroso. Lo estaba pasando realmente mal.  Mi bebe tomó pecho los dos primeros meses y cuando empezaron estos dolores tuve que suspender la lactancia, ya que   me detectaron artritis reumatoidea. Fue un diagnóstico que me dejó helada.

Tengo recién 23 años y es lo peor de la vida.  Los dolores son terribles, me dificulta tomar a mi bebé. Tengo terror a que se me caiga de las manos.  Sufro pensando en lo peor, no quiero hacerlo daño. Me duele mucho y aún así debo cuidarla y darle lo mejor de mí. Es difícil levantarme cada día pero lo hago por mi hija aunque estoy cada día más insegura en mis movimientos y con ella.  Mi pareja trabaja prácticamente todo el día,  pero cuando está conmigo me ayuda en todo. Es un tremendo compañero y papá. Con él hacemos un equipo no tengo ninguna queja.

Hasta el día de hoy mucha gente me critica por no darle pecho a mi hija. Me miran como si fuera una mala madre, una madre que no se preocupa de su hija. Me critican y me juzgan por haberle suspendido la lactancia, y lo hacen sin saber las razones. Eso me duele tanto o más  que mi propia enfermedad. Que se metan en tu vida a opinar y juzgarte sin saber qué hay detrás, cómo estás, qué sientes. Es duro.

Mi hija es una niña sana, nunca se ha enfermado.  A  pesar de no tomar pecho tenemos un apego increíble. Nos adoramos, la Sofía es lo mejor que me ha pasado en la vida, sin duda es un regalo gigante.  Pero debo confesar que  siento angustia cuando estoy sola, angustia porque no soy la misma de antes, porque me cuesta hacer las cosas del día a día además de cuidarla a ella. Es terrible sentirse así. No  puedo  hacer mis cosas con normalidad, lo peor de todo es que mi hija está creciendo, está cada día más inquieta y mis manos ya no dan más. De verdad que los dolores me están matando. Esta enfermedad no se la doy a nadie. Es muy invalidante pero lucho cada día para salir adelante.

Constanza Diaz

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