Soy mamá y tengo un tumor en la cadera. Gracias a él nos hemos unido aún más como familia

Yo he sido siempre una mamá super ocupada, hiperactiva. No paro desde que despierto hasta que me acuesto por las noches. Trabajo en una oficina de corretaje de propiedades por lo que se imaginarán cómo corro de un lugar a otro mostrando casas y departamentos.

Con mi marido nos repartimos las labores domésticas. Vivimos muchos años en Italia y estamos acostumbrados a trabajar en equipo. Mi marido cocina y hacemos todo en conjunto.  Los niños  hacen sus piezas todos los días. Tengo un hijo de diez años y una niña de ocho. Entre todos nos repartimos las tareas de la casa.

Corro  al colegio en horarios imposibles todos los días.  Mi compañero, mi marido,   muchas veces viaja por su trabajo y yo, además de todo, intento dedicarme cada día más a mi pintura. Estudié arte en la Universidad de Concepción y la pintura es mi gran pasión y motivación. Acabo de inaugurar una exposición individual en el Centro Español de Concepción a la cual tuve que ir en silla de ruedas. Mi médico tratante casi no me da permiso para ir. Pero tú sacas fuerzas que pensabas que no tenias y la energía que hubo ese día fue, simplemente, maravillosa. Estuve feliz.

De plata nunca andamos sobrados, siempre atentos a las ofertas pero nos sobra cariño.

Nosotros cuatro somos una familia unida que además cuenta con el apoyo de abuelos, tíos, primos y unos excelentes amigos. Y eso, yo muy bien sé que vale oro. Somos privilegiados.

Pero la mamá que corría todo el día tuvo que parar  por un tumor en la cadera,  el  que me tiene completamente limitada (expectante del resultado de la biopsia). Comencé con fuertes dolores. Pensé que era ciática. Un lumbago. Luego de dos días de muchos exámenes me comunicaron que tengo un tumor el que no me permite caminar ni menos apoyar un pie. De un día para otro mi vida dio un vuelco de 180 grados. No sabemos qué va a pasar.

Hablamos  con los niños, les explicamos con calma y con la verdad que la mamá va a hacer lo que pueda por sanarse. Ellos parecen entender.

Han pasado cosas muy lindas con esta enfermedad, primero, mis hijos han crecido un montón, hemos visto funcionar una tremenda red de apoyo, luchamos juntos por nuestro futuro y conscientes del gran amor que nos rodea. Este año quizá no ha sido fácil, pero si enriquecedor para los cuatro. Mi hijo mayor me lleva en silla de ruedas a almorzar al comedor. Mi hija se preocupa de que no me falte nada. Se acuestan conmigo. Conversamos. Nos reímos. Vemos películas. Mi hijo sale al jardín y trae leña para la chimenea. Me siento tan orgullosa de ellos. Ayudan en los quehaceres domésticos. Mi marido siempre a mi lado. Dándome la mano, caminando junto a mí aunque ahora yo no pueda caminar. Siento la unión, siento el amor. Siento que lo que hemos sembrado está daño sus frutos. Y son buenos frutos. Tengo intensos dolores que no me dejan dormir de noche. Nada me los alivia. No hay medicamento que me quite este dolor. Pero estoy tranquila. Estoy feliz por lo que hemos construido. Sé que podemos superar esto y más. Hoy lo sé. Gracias a este tumor que me obligó a hacer un alto en mi vida. Desde mi cama doy gracias por lo que tengo que vale más que cualquier objeto material. Mi familia, mis niños. Esta unión sólida que no se rompe con nada.

Nos quedan meses difíciles, sin duda teníamos que aprender algo, deberíamos estar más atentos a crecer, aprender y agradecer de la vida y eso es parte de lo que les heredaré a mis hijos.

Doy gracias  a esta enfermedad por hacernos crecer a cada uno de nosotros.

Pia Bórquez S.

La exposición de Pía estará abierta al público hasta el 10 de noviembre en el Centro Español de Concepción.

Constanza Diaz

Perfectamente imperfectas es un lugar para mujeres reales, sin filtro. Un lugar de información, desahogo y entretención. Perfectamente imperfectas es una revista digital con noticias, actualidad, tendencias, columnas y mucha información de vanguardia para las mujeres que se atreven a decir lo que piensan. Las cosas tal y como son. Sin maquillaje.

Pin It on Pinterest