Sororidad, por favor

Resulta curioso y contradictorio, en el último tiempo hemos visto grandes campañas en las redes sociales y medios de comunicación llamando a la protección y decirle no al maltrato y femicidio. Muchas de nosotras cambiamos nuestras fotos de perfil y nos tomamos las manos para protestar. #niunamenos decía el Hashtag que invadió internet. Fue bonito. Emocionante. Se me puso la piel de gallina al ver tanta gente unida.

Y sin embargo, en la práctica, en el día a día, veo que las mujeres están en pie de guerra. Veo que las madres están en pie de guerra y las redes sociales arden en violencia entre mujeres.

No me calza: por un lado una campaña adonde todas salen a la calle de las manos luchando por nosotras mismas y por otro lado, el nivel de agresión entre las madres es altamente preocupante.

Al parecer, la palabra sororidad pocas la conocen. La sororidad se refiere a la solidaridad entre nosotras las mujeres. Respeto. Y justamente respeto es lo que poco veo en redes sociales.

Recibo a diario montones de desahogos de mujeres desesperadas buscando apoyo y empatía para sus problemas que las ahogan porque si estuvieran bien no me escribirían. Ellas están desesperadas.  Para empezar,  escriben de manera anónima porque el linchamiento público está a la orden del día. Prefieren esconder su identidad por miedo y/o vergüenza. Porque todas son estupendas dando clases de ser madres. Todas son unas fantásticas maestras de la maternidad. Claro, mientras no sea con los hijos propios.

La semana pasada escribió una mamá que estaba cansada porque su guagua lloraba todo el día y noche si no la tenía en brazos. La chica no podía hacer nada. Ni siquiera ir al baño tranquilla. Ni hablar de tomar una ducha. O de comer un plato de comida caliente y tranquila. Estaba desesperada por el llanto angustiante de su hija por querer estar permanentemente en upa.

Publiqué su desahogo. ¿Y qué le dicen las propias mujeres?

Para que tienes hijos si no los quieres cargar.

Para qué abriste las piernes, mejor las hubieras cerrado.

Para qué fuiste madre entonces si no te haces responsable.

Qué tipo de madre eres que no quieres estar con tu guagua en brazos.

Y así, los insultos iban y venían. ¡De las propias mujeres que seguro cambiaron su foto de perfil por #niunamenos

Es impresionante. Así, ciertamente, jamás llegaremos a ningún lado en términos de sororidad. Quedo estupefacta. Lo mismo ocurre cuando alguien se atreve a preguntar, en anonimato obviamente, sobre lactancia materna. Esa mujer está angustiada, lo está pasando mal. Muy mal. Y vienen las mismas respuestas: ¿Para qué tienen guagua si no quieren dar teta? Hasta los animales son mejores madres que tú.

Esa pobre mujer que preguntó queda deprimida al leer tanta agresividad. Me lo dice. Me escribe de manera interna y me dice: por favor borra mi mensaje, jamás pensé que me atacarían tanto.

No entiende. Y yo tampoco entiende. Alguien que busca ayuda sale peor que cuando llegó. ¿En qué nos hemos convertido?

No hay mejor forma de ser madre y tampoco hay receta para la maternidad más que el amor por nuestros críos.  Es normal cansarse. Es normal que se te agoten los brazos o la espalda al cargar a una guagua todo el día y es normal estresarse al escuchar ese llanto y no poder hacer nada tranquila. El llanto de un bebé es uno de los ruidos más estresantes para el  oído de un ser humano según estudios científicos lo han comprobado. Yo soy delgada, yo no podía tener mucho rato a mis hijos en brazos. Yo me agotaba y vaya que eran grandes y gorditos. Pesaban bastante. Yo los dejaba en su cochecito y ahí me acompañaban a cocinar, al baño, nos sentábamos en el living y le movía el coche con un píe y con el otro. Y pobre que me hubieran dicho que para qué fui madre si no quería cargar a mis hijos todo el día en brazos. ¡Es que yo no nací marsupial, señoras!

Frases como: “Para qué abriste las piernas” representan un nivel de violencia entre mujeres que llega a dar susto. ¿Qué pasa con nosotras mismas? Necesitamos empatía. Necesitamos ponernos en los zapatos de la otra. Necesitamos consolar antes de ofender y dictar tanta cátedra. Ser mujer es difícil y ser madre es más difícil aún.

Por favor, señoras, sororidad entre nosotras. Estoy harta de la guerra entre las madres.

Constanza Díaz

admin

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