Sophia, hoy te pido perdón

Me duele el corazón. Me duele el alma. No puedo dejar de pensar en la pequeña Sophia que murió en manos de su propio padre. Qué dolor. Qué angustia siento. Cómo cabe en un ser humano tanta maldad.
Ya ni sé cuánto he llorado por ese angelito. Mucho. Mis ojos están hinchados de tanto llorar por ella. Siento rabia e impotencia. Además de mucha culpa.
Tengo dos nenas. Una  recién cumplió nueve meses. No puedo imaginar el terror que ella pasó antes de morir.
Sé que está por fin descansando,  pero eso no quita ni aminora todo lo que sufrió en vida. Nunca me sentí tan conmovida por algo así. Me siento culpable de que en esta sociedad no se cuiden mejor a nuestros niños. Siento una tremenda culpa y le pido perdón a Sophia. Perdón por no haberla podido ayudar, perdón por vivir en un país adonde las leyes de adopción son tan absurdas habiendo tantos niños  que tienen que vivir en núcleos familiares tan sucios, tan adominablente horrorosos,  en vez de poder llegar a manos de padres cariñosos que darían tanto amor. Me siento culpable de que  no hayan leyes duras para este tipo de delitos.  Me siento pésimo porque  yo sé que pasan a diario estas atrocidades y nadie hace algo para cambiarlo de raíz.
Lo único bueno e inocente que tiene este mundo tan podrido son los niños y no los estamos cuidando bien. Estamos en deuda con ellos. Y siento vergüenza, culpa y rabia. ¿En qué nos hemos convertido si no somos capaces de cuidar a nuestros propios niños?  Siento que estamos realmente muy enfermos como sociedad. Nos preocupamos sólo de nuestro propio ombligo y no miramos más allá.
Afuera hay niños que están siendo vulnerados, maltratados. Asesinados, como le pasó a Sophia. Yo hoy le pido perdón. Afuera hay niños que lo están pasando realmente muy mal y nadie hace nada.
Perdón.
Katerine Flores

Constanza Diaz

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