Ser madre, el único trabajo al que no puedes renunciar

Habrán días buenos, habrán días malos. Habrán días que querrás olvidar para siempre y nunca más recordar. Ser madre es un trabajo que todos los días se presenta con un escenario diferente y nunca sabes cómo será. Das lo mejor de ti, te esfuerzas. Pero, a veces, no resulta. Todo juega en tu contra. Todo sale mal. Te angustias, te sientes mala madre. Quisieras huir. Estar sola. Encerrarte a llorar, tal vez. Llamar a una amiga para que te escuche. Salir a tomarte un café. Pero no puedes. No puedes huir. No puedes renunciar. Ser madre es un trabajo intenso el cual no puedes dejar. Aunque el camino se ponga difícil y cuesta arriba. Aunque la maternidad te duela y te agote. Aunque tengas problemas con tus hijos adolescentes y no ves la manera de remediarlos ni menos ves la manera de llegar a ellos, a tus hijos. Pero no, no puedes renunciar. Ni cuando tus hijos crecen y son adultos. Las situaciones cambian. Pero nadie dijo que se pone más fácil la pista. El amor es grande, de eso no hay duda. El amor es infinito. Pero te cansas, te agobias. Hay días muy grises en los que no ves salida alguna. Pero no puedes renunciar

Sí, hay madres que han renunciado. Lo sé. Pero tú no eres una de ellas. Tú sigues pese a las dificultades. Porque adoras a tus hijos con el alma y jamás los dejarías. Porque la maternidad no es fácil pero jamás podrías renunciar. Por eso, cada nuevo día te das ánimo y te esfuerzas por ser mejor madre de lo que fuiste ayer y antes de ayer. Cada día es diferente. Cada día puede ser mejor.

Constsnza Díaz

Constanza Diaz

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