Ser madre, el trabajo más duro del mundo

Por Constanza Díaz H.

cdiazhauser@yahoo.com

Hubo un debate hace pocos días en las redes sociales. Se discutía si ser madre era o no era el trabajo más duro del mundo. La mayoría coincidió conmigo en que sí es el trabajo más duro del mundo pues no paras nunca. No tienes descanso. No tienes días libres ni feriados. No paras para Navidad ni para año nuevo. Ni qué hablar de las fiestas patrias. En resumen eres mamá los 365 días del año, 24/7 sin derecho a dormir de corrido, a sentarte a comer tranquila, o a ducharte en paz. Ser madre es un rol que te mantiene en constante alerta: mientras estás sentada en el WC, mientras duermes por las noches, mientras estás en tu oficina trabajando. Nunca falta el llamado del colegio avisando que tu hijo se calló y que hay que irlo a buscar. Ahí sales en kilómetro lanzado a recogerlo.

No faltaron las super madres que dijeron que nunca se cansan, que cumplen sus obligaciones de mamá felices, que siempre circulan con una sonrisa porque sus hijos son una bendición y con tan solo “ver esa carita” se les quita el agotamiento físico y mental, se llenan de energías y poco menos que pueden pasar ocho noches en vela de corrido porque ser mamá es la mejor recompensa del mundo.

Debo ser una horrorosa madre para algunas porque yo considero que esta pega es lejos la más dura del mundo y ni siquiear te pagan. Nadie te agradece y todavía el marido llega a la casa y te dice: ¿y qué hiciste todo el día? Dan ganas de acriminarse con el individuo.

Yo adoro a mis hijos, son mi mejor creación y sus caritas de felicidad me fascinan pero eso no me quita el cansancio. No me devuelve las miles de horas de sueño perdidas. Porque no dormir es terrible, es una tortura. No me digan lo contrario. Independiente al amor que le tengo a mis retoños que es infinito, ser mamá es el trabajo más duro que me ha tocado en mi vida. Es un trabajo altamente demandante. Altamente esclavizante y estresante.  Sobre todo en sus primeros años en el puesto. Es de locos. No hay minuto de descanso. Te sientas con la intención de comer y debes pararte nerviosa porque alguien llora, alguien quiere ir al baño, alquien se cayó. La lista no para. Te encierras en el baño que resulta ser el único lugar de la casa que tienes para descansar cinco minutos mientras haces tus necesidades biológicas y ni eso puedes realizar tranquila. Te paras apurada porque te tocan la puerta sin parar. Te la abren, te apagan la luz. Te encienden la luz. Lloran. Se pelean los hermanos. En serio, no hay ningún trabajo en el mundo adonde ni siquiera se pueda sentarse en el WC en paz. La mayoría de nosotras cree que este si es el trabajo más duro del mundo, sin duda, pese a que ser madre es lo más lindo que nos ha pasado y todas esas frases con lugares comunes que todas nos conocemos de memoria.

 

 

Constanza Diaz

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