Señales tempranas que no debemos dejar pasar en nuestros niños en torno a su desarrollo

Todos somos evaluados, desde que nacemos. Siempre se espera que cumplamos hitos, etapas, que nos volvamos hábiles en ciertas áreas. Cuando llegan los hijos, esperamos que sean brillantes y que afirmen la cabeza a cierta edad, que se sienten, caminen, hablen etc, idealmente en la edad que está planteada por todos lados, incluso los cuadernos de control vienen con esas fechas.

Si bien creo que no corresponde encasillar todo tan estrictamente y estar con un reloj esperando que el hito del desarrollo se dé justo al cumplir la edad establecida, me asusta pensar que hay otra corriente que se está apoderando de las madres actuales; un dejo de libertinaje al momento de poner atención a estos indicadores. Con frases tales como “no importa que no hable, conozco al primo de mi vecino que su tío en segundo grado tampoco habló hasta los 5 años”, “da lo mismo que no camine, ya lo logrará” etc.

Me preocupa porque en la era de la información hemos caído en la desinformación. Preferimos la referencia de un conocido antes que el juicio de un experto.

Mi intención tampoco es escandalizar o alarmar, pero sí creo que tenemos que llegar a un punto medio. Dejo a continuación algunas referencias:

 

Cuándo poner atención en torno al lenguaje:

  • Cuando el niño no presenta contacto ocular o visual (lo podemos percibir mientras lo alimentamos, cambiamos de pañal, jugamos con él) se espera que esto se de alrededor de los 3 o 4 meses.
  • Cuando el niño no muestra interés por comunicarse. Si su hijo habla en “idioma guagua” no se le entiende nada, pero se comunica o intenta hacerlo, podemos relajarnos e ir modelando su lenguaje, sin embargo, si desde el año de vida en adelante, parece no importarle comunicarse con otros (mamá, papá hermanos y gente de confianza) tenemos que ponernos en alerta.
  • Cuando después de los 3 años no se interesa por jugar con otros niños.
  • Si juega de manera extraña o no le da el uso “tradicional” a sus juguetes.
  • Debemos poner atención si de un día para otro deja de hablar o disminuye su comunicación (hay etapas en que los niños empeoran su lenguaje, pero jamás su comunicación)
  • También se debe estar atento cuando en la familia existe algún antecedente de trastorno del lenguaje o de la comunicación.

 

En relación a al desarrollo motriz:

  • Simplemente si los hitos del desarrollo tienen un retraso mayor a 6 meses es importante acudir al pediatra de cabecera, ya que puede existir múltiples razones o causas.
  • Cuando había adquirido cierta destreza y la pierde.

 

Insisto, con esto no estoy llamando a la histeria colectiva, también comparto que cada niño tiene su tiempo y son todos diferentes, pero en esta ocasión simplemente hago un llamado a la responsabilidad, ya que existen condiciones que al ser diagnosticadas en una etapa del desarrollo oportuna tienen un pronóstico bastante favorable, otras estarán presente de por vida, sin embargo, la atención especializada a tiempo siempre tiene mejores resultados a futuro.

 

Nataly Meza Vargas, mamá y Educadora Diferencial.

nataly.mezavargas@gmail.com

Constanza Diaz

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