Se acabó mi matrimonio pero mi familia no

La gente no entiende pero me da igual. Porque yo no vivo para la gente y hace rato que me dejó de importar lo que piensan.  Tengo dos niños de siete y cinco años con mi ex marido, nuestros hijos. Míos y de él. Y no les voy a robar el concepto de familia que se merecen. Porque ellos nada tienen que ver con la relación que yo tuve con su papá, con el fracaso de nuestro matrimonio ni con nuestros problemas. Es por eso que muchas veces salimos los cuatro juntos, se aloja en mi casa cuando viene a ver a los niños porque él vive en otra ciudad. Mis niños comprenden perfectamente que el papá con la mamá ya no están juntos pero les encanta compartir con él tanto como compartir conmigo.

A veces, salimos los cuatro a comer, vamos juntos a las reuniones del colegio y a sus presentaciones. Somos capaces de sentarnos a tomar un café e irlos a buscar a la salida de clasees. Juntos. Él es el papá de mis ijos y siempre lo será. Así como sus padres son sus abuelos y aún me siento a la mesa con ellos y con mis hijos a comer y a pasar una tarde en familia. Sí, porque somos una familia aunque mi matrimonio no haya resultado. Porque sé lo importante que es para mis niños. No se merecen menos. Es lo mínimo que podemos hacer por ellos.

Cuando se acaba un matrimonio no se acaba la familia. Esa frase me la dijo mi padre hace años. Y tenía razón. Cuanta razón en sus palabras. Yo también soy hija de padres separados. Y sé lo difícil que es para los hijos por eso que he decidido hacer la experiencia para mis niños lo menos dolorosa y lo más llevadera.

No es fácil pero se puede. Hay que dejar los rencores de lado, por ellos. Hay que tener la madurez para sentarse los cuatro a en una mesa y sentirse bien. En el verano vamos juntos a la piscina, tomamos helados, conversamos y hasta nos reimos. Fuimos juntos a sus paseos de curso y la mayoría pensaba que estábamos casados. Porque en general nadie hace lo que nosotros hacemos, cuando se acaba un matrimonio se acaban también estas instancias para compartir con los niños, todos juntos. Depende de todos nosotros, los padres separados, hacer un cambio y ceder, dejar nuestro orgullo y problemas  de lado por el bien de nuestros hijos. Para no traspasarles el estrés y la angustia de estar con dos papás que no son capaces de convivir dentro de cuatro paredes sin pelear.

Cuando están de cumpleaños los celebramos unidos. No hacemos lo que muchos hacen, un día contigo y otro conmigo. No. Cada cumpleaño de mis niños se celebra con los dos presente. Y a ellos les encanta que sea así. Mi matrimonio se rompió per la familia que construí con mi ex marido no se va a romper jamás.

Por Constanza Díaz

Constanza Diaz

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