S.O.S MI HIJO DE DOS AÑOS NO HABLA

Katherine Dinamarca Aravena

Seguramente si es madre de un niño de uno a dos años de edad ya se ha enfrentado a los comentarios de familiares y amigos respecto a porque no habla. Probablemente también ha debido escuchar las engorrosas comparaciones que en forma inconsciente suelen hacerse frente a un niño que cumplirá dos años y aún no dice palabras claras. Esta es una situación bastante común que suele estresar a los padres. Pero tranquilos, pues no todos los niños hablan a la misma edad, y los que se manejan son parámetros que nos permiten saber si todo va bien o no. Por eso, conviene revisar los siguientes hitos del desarrollo del lenguaje los que le ayudarán a comprender si todo va bien con su hijo o si es conveniente consultar a un especialista.

El lenguaje es una habilidad específicamente humana, una herramienta que nos sirve para comunicarnos con nuestro medio. De esta forma, el bebé nace con esta capacidad de comunicar. En una primera instancia el llanto será su herramienta para comunicar sus necesidades más básicas y sus sentimientos. Al pasar los días, la mirada será otra habilidad que le permitirá establecer ese vínculo comunicativo con su madre y posteriormente con su entorno más cercano, especialmente cuando ya es capaz de seguir personas y objetos con la mirada. La sonrisa social será otra habilidad que le permitirá establecer contacto con su entorno. Sin duda todas hemos disfrutado alguna vez con la sonrisa de un bebé de dos meses, su mirada y sus gorjeos. Posteriormente la capacidad de sentarse sin apoyo y la de tomar objetos con las manos le darán la posibilidad de explorarlos  con su boca, a la vez que comienza el balbuceo y los gritos intermitentes. A estas alturas el bebé de seis meses ya es capaz de interactuar en forma activa con un adulto a través de la mirada, la sonrisa y el balbuceo el cual es  estimulado con la interacción activa del adulto. Este balbuceo continuará desarrollándose y diferenciándose hasta que aproximadamente al año de edad comienza a decir sus primeras palabras /mamá/, /papá/, /agua/, /pan/, etc. Junto con ello consigue caminar, lo que le otorgará muchas posibilidades de explorar ya que es más independiente, favoreciendo su desarrollo lingüístico, social y cognitivo. Al año y medio el niño ya es capaz de decir alrededor de cincuenta palabras que los adultos cercanos a su entorno le comprenden. Es un comunicador activo. Ríe, y solicita interacción con un adulto de forma muy activa. Responde a su nombre, es capaz de seguir algunas instrucciones simples, comprende un no y sabe perfectamente cuando ha hecho alguna travesura. A los dos años comienza a manejar  dos palabras juntas con un sentido más holístico, es decir, son los inicios de las primeras oraciones. Acercándose a los dos años y medio comienzan a aparecer nexos en estas dos palabras y acciones, dando el sentido de oración más claro. Junto con ello, ya es capaz de dominar gran parte de los sonidos que conforman nuestro idioma. En esta etapa también, ocurre un hito importante, aparece el control de esfínter. Situación que le otorga más independencia y marca el fin de la primera infancia. Al llegar a los tres años es un niño cuyo desarrollo seguirá aumentando. Hablará similar a un adulto con algunos errores que irán desapareciendo a medida que avanza en su desarrollo. Comienza la etapa pre escolar y el desarrollo de destrezas y habilidades crece de manera exponencial.

Se recomienda consultar cuando el niño no mira a la cara, no tiene sonrisa social, no balbucea, no manifiesta una intensión comunicativa, no establece una comunicación con el adulto, no reacciona frente a sonidos del medio, no reacciona frente a llamados de la madre o el padre,  no habla y ya cumplió dos años y medio, o tiene dos años y medio y no dice oraciones, no sigue ordenes ni instrucciones. También es importante estar atentos a los juegos. Se debe consultar cuando  el niño no juega con sus juguetes o lo hace en forma inusual.

La consulta en forma precoz es muy importante, pues si el niño requiere algún apoyo mientras más temprano se intervenga mejores resultados puede alcanzar. Perder el miedo a consultar es vital. Muchos padres no lo hacen por temor y dejan pasar tiempo importante en el desarrollo del niño.

Estar atentos es importante, como lo es también tener una actitud de escucha y atención a los estímulos que podemos otorgar al niño para que desarrolle su lenguaje. Es importante recordar que un niño hablará en la medida que tenga de que hablar y con quien hacerlo.

Constanza Diaz

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