¿Respetar los tiempos de los hijos?

Nuestro deber de adulta, de  madre,  debe ser guiar y ayudar a los niños a cumplir sus etapas y no me voy a quedar sentada esperando que deje el pañal cuando él quiera, “respetando sus tiempos”.
Qué boludez.
Yo como su mamá lo voy a ayudar y enseñar en su proceso de dejar los pañales y voy a enseñarle a ir al baño durante sus dos años.
Lo mismo con caminar. Lo voy a estimular y ayudar a que aprenda a caminar. Le haré un corralito en el living con los sillones para que se afirme y tome confianza, por ejemplo. Y si ya cumplió un año y medio y aún no camina, consultaré un especialista pero NO me voy a quedar sentada esperando que el aprenda solo su proceso.
Lo mismo con aprender a hablar. Voy a estimularlo, cantarle, hablarle y si veo que después de un tiempo prudente no habla, pues lo llevaré a un Fonoaudiologo para que lo evalúe y si es necesario lo tomaré clases con el especialista para que hable bien y como corresponde a su edad cronológica. Sobre todo si está en el colegio, ahí te piden dos cosas como requisito para entrar: que se comunique y que no use pañales.
Y así hay muchísimos ejemplos, como que aprenda a vestirse solo, comer solo, adquirir autonomía.
Yo como la adulta que soy siempre estaré pendiente de cada una de sus etapas y lo ayudaré a superarlas y avanzar en su proceso evolutivo como ser humano. Igual con el tema del pecho. Yo por ejemplo, le saqué el pecho a mi hijo a los 8 meses porque quería quedar embarazada otra vez y entendía que amamantando las probabilidades disminuían. YO, la madre, la adulta, dirigí el destete. Y fue un éxito. Nadie sufrió. Ni él ni yo. Tal vez un poco yo. Lo cierto es que si me quedaba esperando su proceso y sus tiempos, tal vez aún a sus seis años estoy esperando que deje el pecho.
Lo mismo para andar en bicicleta, los adultos, su padre y yo, lo estimulamos, le sacamos las rueditas laterales y le enseñamos a pedalear. Y así un sin número de ejemplos.
Cuando dejaron la mamadera, yo lo hablé con ellos porque tal vez si no lo hago aún siguen tomando leche en manadera esperando sus “tiempos”. Al igual que con el chupete yo les plantee el tema de dejarlo, les expliqué y listo no más tete. Nadie sufrió. Nadie lloró. Yo como siempre sufrí más que ellos porque son etapas que se van quemando y una sensación de ir perdiendo a tu guagua que se está convirtiendo en niño.
Pero así es la vida, crecen, maduran y ya no son nuestros bebitos.
Lo cierto es que eso de “esperar” sus propios tiempos me parece a mí que suena muy lindo pero en la práctica una como madre guía y enseña desde atrás. Y ese ES nuestro trabajo. Nuestro deber. Porque ellos son guaguas y las guaguas no mandan en la casa.
Lo mismo con el colegio, si hubiera tenido que esperar sus propios tiempos para ir al colegio, aún estarían en la casa.
A mi hijo mayor le tomó dos años adaptarse. DOS años que lloró y se angustió. Fueron dos años muy difíciles pero yo jamás lo dejé en la casa, jamás aflojé. Todos los días lo llevé y en un plan conjunto con su profesora hicimos un trabajo de joyería para que fuera feliz y este año en Kínder va feliz. Maduró, creció. Como sea, pero desde atrás lo ayudamos, lo estimulamos y lo contuvimos.
La pega de la mamá es ayudarlos a quemar etapas y pasarlas con éxito. Yo no me voy a quedar sentada esperando “sus tiempos”. Para eso está la madre, la adulta. Nosotras acá presentes.

Constanza Díaz

Constanza Diaz

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