Quién dijo que en el fin de semana se descansa no tiene idea de lo que habla

La persona que dijo que los fines de semana son para descansar es porque en su puta vida ha tenido hijos ni niños en casa. Los fines de semana son agotadores para una madre, sobre todo si es que esa madre cría sola y no tiene una red de ayuda, como por ejemplo, su propia madre, su suegra, una niñera o alguien que se apiade y colabora con la crianza para que esta mujer pueda tener cinco minutos para sentarse y no tener que estar corriendo todo el día sin parar. A continuación un fin de semana típico de una madre típica que cría sola. Pónganse cómodos, esta es la historia:

Por Constanza Díaz

Los niños hoy despertaron temprano. Les hice huevos revueltos y les llevé leche con chocolate. Moría de sueño porque me duermo tarde ya que la noche es el único momento tranquilo del día que tengo para trabajar.
Mi departamento parece un campo de batalla: juguetes esparcidos por todos lados, ropa y platos sucios que lavo y se vuelven a ensuciar en la cocina. Nos levantamos y fuimos a comer sushi a un sushi bar que queda cerca de casa. Nos fuimos caminando. Lo niños llevaron sus patinetas. De regreso se cayó el menor (5) de la patineta (no le pasó nada), chilló como si se le hubiera salido el corazón. Se enojó con el hermano porque le echó la culpa a él de la caída. Comenzaron a pelear en plena calle. Agarré la patineta y apuré el tranco dejándolos atrás. En estado de neurosis galopante. Me dolía la cabeza. El menor de mis críos lloraba y el mayor (6) se reía. Llegué a casa y me hice un té verde. Los niños juegan-pelean-juegan-pelean. Se aman y se odian. Así se lo pasan. Todos los días del año. Las peleas a mí me vuelven loca. No sé cómo hacer para que dejen de pelear, creo que es una batalla perdida.  Justo en el momento en que están jugando felices comiendo la discusión: generalmente es por un juguete. Qué locura. Esto es vergonzoso, sobre todo si es que estamos con terceras personas que son perfectas y tienen hijos perfectos y los míos agarrándose del moño por un autito Hot Wheel. Dan ganas de meter la cabeza bajo tiera a cincuenta metros de profundidad.
El menor quebró en el baño un frasco de vidrio que tenía un aceite de naranja en el interior. Llegó con cara de arrepentimiento y culpabilidad a decirme lo que había pasado. No le dije nada. ¿Qué le iba a decir? Finalmente la situación fue un accidente y no lo hizo a propósito. Acabo de terminar de trapear el baño. Mi departamento huele a naranjas. En un rato más salimos a ver a Elvis (el helicóptero). No el rey del Rock que lleva años muerto. Probablemente pasaremos a tomar un helado a la bomba de bencina. Y luego a casa. Mi hijo menor anda en pelotas porque fue al baño a hacer pipí y se le mojó la ropa. No sé cómo. Debo ir a buscar ropa y decirle que se vista porque puso su poto sobre un libro de su hermano y el hermano chilla porque dice que el libro, su libro favorito, ahora está con poto.
Camino por el pasillo y me resbalo porque está lleno de aceite. Es como patinar sin patineta. El mayor ahora grita porque quiere ir a ver a Elvis y el hermano le lanza elásticos de los palitos con ayuda del sushi. No sé cómo dicen que el fin de semana es para descansar. Yo creo que el fin de semana cuando estás sola con los niños es total y completamente horroroso.
¿De qué descanso me hablan?

Constanza Diaz

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