Qué hacer y cómo salir del círculo de la violencia de género

Los movimientos sociales de los últimos días nos llegan a todas. Cada una tiene una historia, propia o conocida, de violencia hacia las mujeres.

Violencia en la casa, en la calle, en la micro, en el trabajo, con la pareja, con los amigos. Son múltiples los escenarios donde podemos pensar la violencia, el abuso contra nosotras.

Pese a que existen distintos tipos de violencia (física, psicológica, sexual, económica), uno de los elementos claves a la hora de romper el círculo del maltrato es pedir ayuda, hablar del problema, hacerlo visible para otras personas.

Pedir ayuda permite que el problema se abra, que no sea un secreto, que no sea privado, y ese es uno de los elementos que justamente genera las situaciones de maltrato y permite que se sigan desarrollando en el tiempo.

Hablar del problema es ser valiente, dar el primer paso, comenzar a pavimentar el camino para buscar soluciones, empezar a movilizarse frente al conflicto, lo que ayuda mucho a nivel emocional, sentir que empiezo a buscar la forma de protegerme y defenderme.

Pedir ayuda es hacer del problema algo real, concreto, abandonar la creencia de que es algo “privado” y con eso darnos cuenta que existe un agresor que nos está haciendo daño, que es un agente externo, que no depende de lo que nosotras hacemos y por lo tanto no es culpa nuestra o motivado por nuestras acciones.

Pedir ayuda es encontrar y activar redes de apoyo, familia y amistades que son fundamentales para el proceso de recuperación, tener gente dispuesta a escuchar y por sobretodo dispuesta a apoyar nuestras acciones para alejarse de la o las personas que nos están violentando.

Pedir ayuda es también proteger a nuestros hijos del ambiente de violencia en el que están inmersos, los niños aprenden desde los modelos de sus padres y ver una madre que es capaz de levantar la voz y buscar soluciones a los problemas que vive es un ejemplo muy valioso para su vida adulta.

Es muy importante buscar ayuda legal, policial, familiar, médica y psicológica, aunque sólo podamos comenzar con uno de esos pasos ya es un gran avance para empezar a abrir el problema y buscar soluciones.

Hablar del problema permite que hoy todos estemos sintonizados con el tema, que se exponga en redes sociales, que se realicen movimientos ciudadanos. Cuando se habla de lo que pasa se vuelve real, se comparte, se sale de la oscuridad, del secreto, se empieza a romper el círculo que sostiene el abuso para poder aparecer nuevamente nosotras.

Por Natalia Martini

Psicóloga Clinica Universidad de Chile

natalia.martini.c@gmail.com

 

Constanza Diaz

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