Psicología: Cómo contarle a tus hijos que tu matrimonio se acabó

Por Rosario Rodriguez, psicóloga
@psicologa_ros_rodriguez
Crecimos creyendo que los cuentos de Disney existen, que el príncipe azul va a llegar y el “vivieron felices para siempre” también. Pero no teníamos idea que la vida real es muy distinta.  Que el ensayo y error viene dado tan solo por habitar esta tierra. Que los porrazos existen y si bien pueden ayudar muchísimo, también duelen un tanto.
Y así es como comenzamos buscando a nuestro príncipe que luego se convierte en rey, y tenemos principitos y princesitas, y de pronto nos damos cuenta de que el castillo ya no es tan lujoso, que en la mañana no despertamos peinadas y maquilladas, que los niños sí hacen pataletas, que, si se meten a dormir en la cama con nosotros, que ya no hay tiempo para intimar, que con cada enfermedad de un príncipe o princesa colapsamos y terminamos más o más distanciados con nuestro rey. Que las empleadas y choferes no existen  y que tenemos que andar supervisando cada paso de los niños, mudando, ordenando el desorden y dando de comer.
A veces la vida de castillo se nos hace cuesta arriba y ahí nos damos cuenta que el “vivieron felices para siempre” al parecer era sólo un cuento. Y nos enfrentamos a una batalla semi silenciosa donde debemos evaluar con nuestro rey “qué hacemos”. Y las opciones ya no son tan sencillas, porque están nuestros príncipes y princesas, y queremos lo mejor para ellos, pero a veces nos mueve más el orgullo, la rabia, el miedo, y es difícil generar una estrategia “amorosa” y “respetuosa” para que la cosa sea lo más balsámica posible.
Para eso los quiero apoyar, porque entiendo que si están en ese contexto van a ver más nublado todo y necesitan una guía para aclarar sus pensamientos o por último para comenzar a actuar.
Entonces, ¿cómo le decimos a los niños que ya papá y mamá no seguirán juntos?
Antes de ejecutar cualquier acción los invito a generar una instancia formal de conversación donde se comprometan a ser, aunque sea por última vez, un equipo consolidado. Este equipo no tiene amor, ni besos, ni paseos de la mano. Este es un equipo padre – madre que tienen un amor en común (los hijos) y que buscan lo mejor para ellos. Dejen de lado el orgullo, aunque sea solo para este “trabajo en equipo” y generen una estrategia para definir cómo, dónde y cuándo hablarán con los niños. Quién hablará qué cosa, cómo se lo dirán, que “no” comentarán, etc.
Lo más importante aquí es que estén de acuerdo ambos, que cedan en lo que tengan que ceder y sobre todo, que respeten los acuerdos a los que llegaron. Esto último les dará seguridad a los niños ya que verán en ustedes un bloque firme, unido, y que tiene las cosas claras.
Es importante que establezcan un calendario de visitas, y conversen sobre los valores que les han brindado y que seguirán desarrollando en sus hijos. Además de tener claro qué tipo de rutinas o actividades seguirán privilegiando con sus hijos y cuáles no. Esto debe ser consensuado, mal que mal ambos son padres de los niños e, independiente del motivo de separación, tienen el mismo derecho sobre ellos (a no ser, claro, que uno de los dos sea una amenaza real para sus hijos).
Es fundamental que las rutinas sean similares, porque es muy usual que uno de los dos (generalmente el que ve a los niños menos tiempo) intente salir de la rutina con actividades “increíbles” o pase por encima de normas alimentarias, para “ganar” el amor del niño y compensar su ausencia.
Cuando todo esto ya esté consensuado, es tiempo de hablar con los niños. Muy importante es no entrar en detalles y tener una explicación muy clara y precisa, dejando además muy de manifiesto que el problema es “entre ustedes dos” y los niños no tienen nada que ver en todo esto. También es fundamental no hablar mal del otro, no contar esta decisión como una tragedia mundial (medir la emocionalidad), y no discutir frente a ellos. Y algo que a muchos padres se les olvida es contarles cómo será el panorama de ahora en adelante, como será la dinámica, qué esperar y qué no. Contener y preguntar si tienen preguntas, si algo de esto no está claro, si tienen incertidumbres. Es básico que los niños queden con información clara, sin dudas, sin vacíos, sin temores del futuro.
Ahora, ¿qué esperar ustedes de sus hijos? Hay un mundo de respuestas que son completamente normales, desde el silencio, el enojo, la tristeza o el miedo. Solo les queda acompañarlos, contenerlos e ir aclarando su camino paso a paso. Si quieres hacerle este nuevo escenario más fácil y llevadero a tus hijos te sugiero que además añadas un par de componentes claves: nunca mentirles y nunca triangular la relación, es decir, todo lo que tengas que decirle a “tu ex” se lo dices directo, jamás a través de tus hijos. Siguiendo a cabalidad esas pautas, siendo empático, amoroso y a la vez firme, generarán el menor impacto en la vida de tus hijos tras esta difícil decisión.

Constanza Diaz

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