Prematuros extremos y su gran batalla por vivir

Toda madre que está gestando vida, quiere esa ”dulce espera” hasta el final. Pero no todas corren la misma suerte, cuando estás embarazada, conocemos el riesgo de un parto prematuro, pero,  ¿prematuro extremo? ¿Quién nos informa de cómo será ese proceso tan doloroso?

Nace, se lo llevan de inmediato, lo meten a esas cuatro paredes transparentes  y le conectan miles de cables.

Ahí conoces ”la neo”, conoces lo que es saturometro que lo único que quieres es que no baje de 85, y ese ruido de emergencia cuando baja de lo normal, te das cuenta de la dedicación de las enfermas y doctores al correr rápidamente a ver si se encuentran bien, miras esa sala, llena de pequeños indefensos con sus padres sentados observándolos, el tener que preguntar si puedes tocarlo, que es lo que tienes que hacer para poder hacerlo bien, el preguntar cada día si tu hijo o hija subió o no de peso, tener que darle pecho sentada con unas cortinas que tienen unos lindos dibujos de animales, o bien extraerte leche en la sala de lactancia. Te llenas de angustia al término de las visitas y tener que partir a casa sin tu bebé ese pequeño/a que te mira con ojos brillantes y pide a gritos que lo tengas un poco más en brazos. El despertar y llamar a neo para saber si nada ha cambiado desde que te fuiste, ese nerviosismo, tristeza y angustia al pensar que el diagnóstico médico de tu bebé ha cambiado, el ver que no todos los bebés corren la misma suerte del tuyo, ver cómo otros están más graves, y algunos que no lograron sobrevivir y no poder hacer nada por ayudarlos. Es terrible.

Pero que felicidad y orgullo cuando suben de peso, ya que cada gramo importa, cuando le sacan esos cables de oxígeno, de tanto monitoreo, cuando por fin llegan a los 2 kilos y te dicen que tienes que llevarle ropita porque lo bajarán a cuna. Por fin esa tenida que tanto añoraste se la podrás ver puesta.

Un prematuro extremo no pasa 5 ni 7 días en neo, lo más probable es que pase dos meses o más si tiene complicaciones, el cansancio que sientes al tener que ir cada día a un hospital o una clínica, el bombardeo de vitaminas, esas monstruosidades de máquinas para realizarle radiografías que tanto esperas, esos días de kine y estimulación, esa llegada de tu pediatra con la frase más esperada en toda tu vida; ”hoy se van todos a casa”, esa felicidad al saber que al fin podrás llevarte al ser que más amas en tu vida a casa, de poder regalonearlo, de que al fin tu familia pueda conocerlo. Pero esta gran batalla no termina aquí, queda un largo camino que recorrer, si bien van más lento que un niño de término, ellos logran todo a su paso y es impresionante ver cómo se desarrollan después  que lo viste ahí, tan pequeño e indefenso en una incubadora, gracias a cada doctor, a tu pediatra, al kine,a las enfermeras  por amor y dedicación que le brindan a todos los bebés que están en neo Y sobre todo a ti mamá y papá, que superaron una gran prueba.

María Francisca Aguilera

Constanza Diaz

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