¿Por qué las mujeres vamos juntas al baño?

Por Pamela Poblete de Salvaje maternidad

No sabía muy bien cómo partir este tema, cuando de pronto me acordé de esta pregunta que ha pasado de generación en generación sin una explicación concreta. Buscando su respuesta me di cuenta que  ésta explica en gran parte el  por qué las mujeres nos necesitamos tanto.

Y… la pregunta del millón…

¿Por qué a las mujeres nos gusta ir acompañadas al baño?

Cuantas miles de veces esta famosa pregunta ha sido motivo de risa, incluso es fielmente parte de la rutina de unos cuantos humoristas para comenzar a hablar de nosotras. ¿Por qué? Porque es una realidad que pocos se explican, sin embargo este fenómeno tiene una explicación científica.

Partamos de la premisa que variados estudios han determinado que anatómicamente el cerebro de la mujer tiene mayor volumen neuronal en áreas  como el lóbulo frontal y la corteza límbica que regulan la toma de decisiones y resolución de problemas. También poseemos mayores conexiones neuronales que unen el hemisferio derecho donde se encuentra el centro de la creatividad e intuición y el izquierdo donde se encuentra la capacidad de análisis y el tratamiento de la información. Por lo tanto nuestro pensamiento es más integrativo, somos más intuitivas, tenemos una memoria superior y una mayor inteligencia social, lo que nos permite ejecutar múltiples tareas y encontrar más fácilmente soluciones  para el grupo.

Venimos del vientre materno  programadas  celularmente para ser seres con habilidades sociales, conectadas con la intuición y empatía. Nuestra conexión con las emociones es mucho más profunda, por lo tanto nuestra necesidad de grupo es básica. Nuestra biología se encarga de darnos todas las herramientas necesarias para prepararnos  en los procesos de mujer, como la menarquia, la maternidad, y la menopausia, todo este aprendizaje unido a nuestro entorno.

Ahora si hablamos del aspecto social, ya en las tribus las mujeres sabían lo importante de la contención y el apoyo entre ellas sobre todo en época de caza, en donde las mujeres quedaban solas, por lo tanto se organizaban para criar a sus hijos, mantener el orden y la armonía de la comunidad.

De acuerdo a esto, te hago la siguiente pregunta: ¿Qué nos hace pensar que podemos y/o debemos criar solas, si nuestros cuerpos están programados desde la concepción para tener habilidades que nos permitan pertenecer a un grupo?

Existen diversos estudios que demuestran que un grupo de amigas nos permite llevar una vida más optimista, entusiasta, sobre todo para sobrellevar las ingratitudes del envejecimiento. Incluso, el no participar dentro de un grupo de amigas con quienes compartir la complejidad de la existencia puede ser tan o más dañino que el tabaco o el sobre peso. Sin embargo nosotras dedicamos poco tiempo a pertenecer a un grupo de mujeres, principalmente por diversas ocupaciones, niños, maridos, trabajo, etc.

Otro estudio dice que las relaciones entre  las mujeres son especiales y que los grupos de apoyo entre nosotras nos permite obtener diversos beneficios como: calmar nuestro mundo interior, llenar los vacíos emocionales que se experimentan en el matrimonio, contrarrestar el estrés, entre muchos otros.

Por lo tanto no te sientas débil ni dependiente por necesitar ayuda. La necesitas porque no fuimos creadas como un solo organismo vivo que se automantiene, fuimos creadas bajo el concepto de comunidad, de familia, de tribu. Necesitamos del resto para poder evolucionar, desarrollarnos como personas y ser felices. Tú solo estás siguiendo lo que la naturaleza llama, lo que te dice: debes ser contenida por tu entorno.

Pertenecer a un grupo de mujeres, ya sea el de tu familia, de la pega, de amigas, de mujeres con tus mismas necesidades e inquietudes, te permite sentir ese soporte emocional que es difícil conseguir y tan vital de tener.

Ser nuestras entre nosotras nos permite aceptar y vivir nuestros procesos  más plenamente, más seguras, empoderadas y más informadas. Necesitamos de ese amor, escucha, palabra, aliento, experiencia  grupal para mantener nuestro equilibrio emocional, nuestro positivismo, amor y realización personal.

Bueno… y finalmente, ¿Por qué nos gusta ir acompañadas al baño?

Porque nuestra fisiología de mujer se manifiesta hasta en los acontecimientos más simples de nuestra existencia, nos necesitamos en todo momento y en todo lugar. La empatía, la sociabilidad que nos caracteriza, expresar lo que sentimos, dar consejos, recibirlos, todo eso quizás no en el lugar más adecuado para algunos, pero para nosotras el lugar perfecto  en donde podemos hacer todo eso tranquilamente y sin interrupciones.

No puedo terminar sin hacerles las siguientes preguntas:

Si no tienes tribu ¿QUÉ ESTAS ESPERANDO?

Cariños gigantes.

Pamela Poblete

 

Constanza Diaz

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