Para ser una buena mamá, comienza por quererte y cuidarte a ti misma

El autocuidado no es un lujo. El autocuidado es una obligación que nos debemos a cada una de nosotras, mujeres y madres. No está mal ni tampoco es egoísta de nuestra parte el preocuparnos de nosotras, dedicarnos tiempo y espacio. Aprender a querernos y aceptarnos. Mirarnos al espejo sin vergüenza. Dejar las inseguridades de lado y creer en nosotras mismas.

Cuando somos mamás, nos llenamos de dudas y temores. Muchas veces nuestra autoestima se desaparece. Estamos cansadas, no nos entra ninguna ropa, no nos gusta nuestro cuerpo post parto.

Tenemos hijos y pasamos automáticamente  a ser nuestra última prioridad. Nos dejamos de lado. Nos abandonamos como mujer. Sentimos que no tenemos permitido preocuparnos de nosotras, tener un espacio, realizarnos  en un plano profesional, social o de pareja. Todo queda relegado a último lugar. Sentimos, incluso, culpa si pensamos en hacer algo para nosotras, comprarnos algo. Salir de casa sin niños. Nos llenamos de una culpa feroz. Cómo si preocuparnos de nosotras fuera pecado.

¿Qué tal si comenzamos a querernos otra vez? ¿Qué tal si comenzamos a preocuparnos de lo que sentimos, de nuestras emociones? ¿Qué tal si nos preguntamos qué necesitamos?

Es importante involucrar a nuestra pareja en este proceso y decirle cómo nos sentimos. El padre de nuestros hijos debe involucrarse en la crianza de una manera activa y no pasiva. El hombre debe estar presente y contener a su mujer. Ofrecerle espacios para que pueda salir a tomar un café con una amiga. Ofrecerle un espacio para que duerma una siesta un domingo por la tarde y él cuidar a los niños. Sacarlos a jugar a la plaza, llevarlos a ver una película. Y no, no lo vean como un favor que nos hacen, porque no lo es. Es un deber, es un trabajo en equipo. Es asumir una paternidad responsable y dar un espacio a la mujer porque siempre somos nosotras las que estamos sobre cargadas y superadas con nuestras múltiples obligaciones. Somos madres pulpo, somos multitask.

Una vez que comprendas que tú también importas y que ir al gimnasio, salir con una amiga, dedicar una hora para arreglarte el pelo en la peluqueria, por ejemplo, no son lujos, son una necesidad justa y necesaria para encontrarte contigo mismo y sentirte mejor. Porque tú también importas, vales y debes aprender a quererte. Una vez que lo logres, te vas a sentir bien contigo mismo y con tu entorno y eso se va a ver reflejado en tu maternidad, en tu forma de criar. Una mujer que está en armonía consigo misma, satisfecha con su vida, una mujer que se cuida y se quiere es una mejor mamá. Es una mamá que no cría desde la frustración ni el dolor por una vida llena de carencias y penas.

Comienza desde hoy a cuidarte, a quererte. Date cuenta que tú también importas. Busca un tiempo y un espacio para ti. Deja la culpa y la frustración atrás. Comienza hoy.

Constanza Diaz

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