Pantallas y niños, sus efectos y cuidados

Vivimos rodeados de pantallas y tecnología. Nadie se escapa a sus efectos. Ni siquiera los niños. Los adultos estamos conectados siempre a nuestro teléfono celular y es lo que nuestros niños ven a diario. ¿Qué efectos tienen las pantallas sobre ellos? Léelo acá y recuerda siempre llegar a acuerdos y términos medios.

Por Mariana Guajardo

@crianzafelizchile

Todas hemos estado en ese momento en el que necesitamos que nuestros hijos estén quietos y controlados. Quizás es que necesitas darte una ducha, quizás quieres un rato para ti sola. Tal vez te están llamando por teléfono y necesitas hablar tranquila sin que te digan; mamá, mamá, mamá.
Todas hemos recurrido a la televisión, la tablet o al celular con nuestros niños, y quizás lo seguiremos haciendo. Quizás es necesario en algún momento, para mantener ese balance en nuestras caóticas vidas. Y no se trata de sentir culpa por haberlo hecho porque la tecnología forma parte de nuestras vidas y de la de nuestros niños, el punto es buscar el equilibrio y no abusar de ella.

Si mamá está en el celular todo el día, ¿por qué yo no?

Muchas veces nos cuestionamos la seriedad de las pantallas en la vida de nuestros hijos. Y es que están en todos lados, incluso en nuestras propias manos. Todo el día. Siempre tenemos nuestro teléfono a mano y si se nos pierde, entramos en pánico. ¿O mo?
Y si ellos nos ven absortas y perdidas en un celular ¿Qué podemos esperar de los pequeños?
Ahora, ¿Qué tan terrible es el efecto de las pantallas en los niños?
Si bien nuestros hijos no son “adictos” a las pantallas, las investigaciones sobre el tema llama “daño sutil” a una exposición regular, considerando el promedio de exposición a siete horas diarias.
Hoy, médicos tienen cada día más pacientes pequeños con sobrecarga de estímulo, falta de sueño restaurador, un sistema nervioso hiperestimulado. Estos niños tienen características de impulsividad, malhumor y algún nivel de déficit atencional.
Muchas madres y padres piensan que la pantalla en la vida de sus hijos es algo normal, y que ya es “parte de su cultura”.
Pero la situación es mucho más grave de lo que imaginamos, especialmente para el cerebro en desarrollo de los niños.
Una de las consecuencias es reducción de la materia gris. Sí, reducción. El área más afectada es el lóbulo frontal, parte del cerebro responsable por el control de impulsos, la planificación, priorización, y organización. Este lóbulo se desarrolla incluso hasta la veintena del ser humano.
Uno de los hallazgos más preocupantes es el daño a una zona particular llamada “insula”, lugar que involucra la capacidad de desarrollar la empatía y compasión por las personas.
El desarrollo del lóbulo frontal, a su vez, determina en gran medida el éxito en cada área de la vida, desde la sensación de bienestar hasta el éxito académico o profesional hasta las habilidades para relacionarse, cuenta Victoria L. Dunckley, psiquiatra infantil.
Y así, hay otros tipos de daños en el cerebro en desarrollo. La materia blanca también se ve comprometida, lo que significa que hay pérdida de comunicación entre hemisferios y lóbulos.
Dentro de los hitos del desarrollo, el maravilloso e importante “causa y efecto” en el que los bebés comprenden que sus acciones pueden causar una reacción y consecuencia en su medio, se ve comprometido al estar expuestos a la televisión, por ejemplo.
Si bien, la programación de algunos canales especialmente direccionados a bebés parece ser educativa e interesante, no es lo óptimo. Al ser expuestos a un contenido y estímulo digital, en el cual no deben realizar ningún tipo de acción más que “consumirlo”, se hace innecesaria la interacción.
Los primeros meses y años de un ser humano resultan cruciales para el desarrollo del lenguaje, y si pensamos que un niño va a ser bien “estimulado” por la televisión, estamos equivocados. El lenguaje se desarrolla a través del estímulo humano, en el cual hay una comunicación en contexto y rica en vocabulario.
Y como adultos, nuestra contribución al lenguaje de los bebés y niños también disminuye cuando estamos frente a una pantalla. De hecho, en un estudio realizado para comprobar el efecto de las pantallas en la interacción niño-adulto, se descubrió que la calidad del lenguaje y cantidad de palabras del adulto disminuyen.

Entonces ¿Qué podemos hacer?

Primero que todo, comprender que como adultos tenemos la responsabilidad de entregar un ejemplo saludable de relación con la tecnología. Los niños aprenden del ejemplo, más que de las palabras.
Segundo es importante entender la cantidad de pantalla recomendada por la American Academy of Pediatrics (AAP):
⁃ Para bebés menores de 18 meses evitar pantallas. Sólo permisible para uso de videollamadas. ⁃ Para padres que decidan introducir un poco de tiempo de pantalla desde los 18 a 24 meses, debe ser un contenido de buena calidad y acompañado por un adulto para guiar. ⁃ Para niños de 2 a 5 años, limitar tiempo de pantalla a una hora diaria máxima, de contenido de alta calidad y contextualizado por un adulto. ⁃ Para niños mayores de 6, limitar tiempo de pantalla, y priorizar juego creativo y actividad física y sueño adecuado. ⁃ Crear reglas familiares saludables de pantalla, que sea igual para niños y adultos, con tiempos de cero exposición, como el tiempo de comidas y conversación, etc.
Para concluir, como padres hoy tenemos desafíos que nuestros padres no tuvieron. Y podemos tomar estos desafíos y hacerlos parte de nuestra cultura familiar. Ser diferentes es posible, tener niños que juegan y crean es posible, pero debemos ser facilitadores y contribuyentes a un desarrollo saludable y feliz.
Sabemos que las pantallas seguirán siendo parte de nuestra alocada cultura, pero el mejor aprendizaje que le podemos dejar a estos pequeños que amamos tanto, es la capacidad de interactuar beneficiosamente con la tecnología.

 

 

Constanza Diaz

Perfectamente imperfectas es un lugar para mujeres reales, sin filtro. Un lugar de información, desahogo y entretención. Perfectamente imperfectas es una revista digital con noticias, actualidad, tendencias, columnas y mucha información de vanguardia para las mujeres que se atreven a decir lo que piensan. Las cosas tal y como son. Sin maquillaje.