Padres culposos

Hoy en día la maternidad y paternidad está cargada de culpa. Me atrevería a decir que la culpa es el sentimiento característico que atormenta diariamente a cada uno de nosotros, quienes criamos.

¿Por qué?

Porque estamos bombardeados de información del deber ser y si no lo hacemos, los hijos van a crecer traumados, sin afecto, incomprendidos.

Falso.

Debemos dejar de sentir culpa. Sacudirnos la culpa de encima. Aprender a poner límites sin culpa. Aprender a educar sin culpa.

No queremos defraudar a nuestros hijos.  Pensamos, incorrectamente, ¿para qué lo hago enojar si casi no lo veo en la semana? Me lo paso en el trabajo. Llego cada día y está durmiendo… las pocas horas que lo veo no quiero poner reglas.

Pero, ¿qué hay de “educarlos”?

Qué hay de nuestra escala de valores y prioridades en la vida.

la vida no es fácil, como todos sabemos, si se las hacemos fácil tendremos a un futuro adulto con “0” tolerancia a la frustración y vivirá amargado por lo que no le resulte, ¿Cómo tolerara los aspectos negativos de su vida?

 

¿Cómo debemos actuar entonces?

Debemos siempre educar con amor, pensando en el futuro. Si no alcancé a verlo cuando llegué del trabajo porque estaba dormido le preparo el desayuno al día siguiente o lo levanto de su cama para que vaya al colegio.

Los pequeños espacios que tenemos con nuestros hijos son tan y más importantes que comprarles una tablet o un celular o los juguetes que piden para remediar nuestras ausencias.

Una salida al parque, tomar un helado. Algo tan sencillo como caminar o jugar con ellos nos hará sentir que no hay “CULPA” que valga, cuando sabemos que esos pequeños espacios de tiempo que les entregamos son de calidad, y están fundados en nuestro amor de padres. Nos hará sentir que está funcionando y la culpa no existirá.

Como dijo una celebre Pedagoga, Científica y Educadora

Maria Montessori “Ayúdame a hacerlo por mi mismo”

Darles herramientas para la vida. De eso se trata. Autonomía como seres humanos. No tratarlos como bebés cuando ya no lo son. Alentarlos a dormir en su cama, a que se vistan solos, a que coman su comida ellos mismos aunque la mitad termine sobre la alfombra. No importa, después se limpia. Lo importante es que ellos sepan que son capaces. No sentir culpa por darles libertar y dejarlos crecer y experimentar cada etapa como corresponde.

No sobrepotreger, sino que en los pequeños espacios que tenemos con nuestros niños entregarles lo que les quedará para su futuro. Lo esencial, lo que hará que nos recuerden como sus padres.

Lorena Ananías

Educadora

 

Constanza Diaz

Perfectamente imperfectas es un lugar para mujeres reales, sin filtro. Un lugar de información, desahogo y entretención. Perfectamente imperfectas es una revista digital con noticias, actualidad, tendencias, columnas y mucha información de vanguardia para las mujeres que se atreven a decir lo que piensan. Las cosas tal y como son. Sin maquillaje.