¡No tá la mamá! …. ¿Dondé está?

¿Donde está la mujer que era antes de tener a mis hijos? ¿Donde están todas las cosas que me gustaban, que me hacían sentir bien? ¿Las voy a encontrar alguna vez?

Preguntas que empiezan a aparecer en medio de la falta de sueño, la falta de baño, la falta de comida. Preguntas válidas, porque parece que nuestra vida se dio vuelta y de pronto la persona que éramos no existe más.

Atrás quedó la mujer pre mamá, preocupada de su propia vida. Atrás quedó la mujer embarazada, preocupada de otra vida pero con las miradas y mimos de todos. Parece que atrás

quedó todo, y en la desesperanza pensamos que nunca volverá.

Abundan en internet los consejos sobre autocuidado para las nuevas mamás, para poder de a poco reconectarnos con la persona que éramos antes.

Creo que todas hemos escuchado eso de descansar, comer bien, tener tiempo para nosotras mismas, salir sola, buscar apoyo en personas cercanas, comprarse algo lindo para uno, hacer deporte.

Todas son muy válidas y acertadas, pero suenan extrañas. Extrañas porque parecen imposibles, porque no hay tiempo o forma de hacerlas, pero más que nada porque no sabemos cómo hacerlas.

Y no sabemos cómo porque recién estamos “metiéndonos en el personaje” de mamá, conociendo este nuevo rol que llegó de repente y viene a quedarse para siempre.

Por lo tanto, además de los consejos ya conocidos, agregaría un par de cosas para ayudar a cumplirlos:

  • Paciencia: además de las toneladas de paciencia que hay que tener con el bebé, paciencia contigo misma. Valora tus logros (partiendo por el hecho de haber tenido un hijo). Valora tu cambio como un proceso, como un camino que te llevará a encontrar una nueva yo, diferente a la de antes, con nuevas cualidades, nuevas alegrías y nuevos intereses. Paciencia porque no todas las aproximaciones van a resultar a la primera, la salida que organizas se cancela, las uñas no te quedaron como te gustaba, el chocolate que escondiste se venció. Paciencia, respirar profundo y seguir intentando.
  • Probar cosas nuevas: si hay una nuevayo, ¿tengo que tener los mismos gustos de antes? Dado que soy una nueva yo, puedo tener gustos o intereses diferentes, un corte nuevo de pelo, un estilo diferente de ropa, comidas que ahora me parecen atractivas. Tener la oportunidad de probar y atreverse con cosas nuevas puede ser un bonito desafío.

Y lo más importante: el cuidado tuyo es tanto o más importante que el cuidado del bebé. Para cuidarlos a ellos tenemos que cuidarnos nosotras primero, no desaparecer, no perderse. ¿Como pueden los niños reconocer a su mamá si ella misma no sabe donde está?

Por algo la mascarilla del avión va primero en la boca de uno y después en la del niño.

A mirarse al espejo y a encontrarse, que la maternidad es un nuevo rol que podemos acomodar en nuestra vida, con elementos de la antigua y de la nueva yo, para ser una mejor versión de nosotras mismas.

Constanza Diaz

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