No somos esclavas de la maternidad

Nos creemos progresistas pero de progresistas no tenemos nada. Aún en estos tiempos el machismo que impera en nuestra sociedad es inmenso y vergonzoso. Nos mandan a la cocina, debemos tener la casa ordenada y también criar a los niños.  Es crudo decirlo pero la mujer es una esclava.

A los hombres jamás nadie les pregunta con quién dejaste a tus hijos. Nunca. En cambio, es cosa que la mujer ponga un pie en la calle y todos vuelcan su mirada a ella y la bombardean con la pregunta: ¿Con quién dejaste a tus niños?

Casi con horror. Casi como que fuera un pecado o una aberración contra la maternidad que la mujer salga. ¿Y tus niños  con quién están? ¿En la sala cuna? ¡Qué pena!  ¡Pobrecitos!

Y sales a tomarte un trago con tus amigas a un happy hour porque necesitas, por salud mental,  porque es justo y necesario salir y conversar con gente adulta temas que no sean referentes a la casa y la crianza. Y te lanzan la pregunta: ¿Con quién están tus niños? ¡Paren de preguntar!  Ahí queda la pobre mujer atragantada con el pisco sour con un sentimiento de culpa que crece por segundo por haber dejado a sus niños “solos”. Lo peor de todo es que son, incluso, las mismas mujeres, el mismo género el que más nos ataca. El que más nos hace sentir culpa.

Es terrible. La sorodidad en términos de maternidad, simplemente, no se conoce.

No. No quedaron solos. No quedaron mal. Los niños están con un adulto responsable que los cuida bien, llámese el padre (si, señoras, el padre también puede cuidarlos), la abuela, una niñera. Existen en el mundo otras personas que también pueden hacerse cargo de nuestros hijos mientras trabajamos, salimos, nos distendimos o nos sentamos treinta minutos en el banco de la plaza a mirar la gente pasar.

No somos esclavas de la maternidad aunque la sociedad en su conjunto quiera hacernos sentir eso. Las madres viven llenas de sentimiento de culpa porque trabajan, porque salieron a tomarse un café con una amiga, porque las invitaron por el fin de semana a la playa y no saben si ir o no porque si van, pobres niños. Van a sufrir. Entonces no van. Se quedan en casa. Masticando su rabia y frustración.

Las mujeres nos la pasamos todo el día corriendo de un lugar a otro para cumplir a todos, pero ¿y nosotras? ¿Nos cumplimos a nostoras mismas como mujeres, como seres humanos que somos? Porque antes de ser madre teníamos una vida, una vida que se ve muy lejana pero que se puede recuperar complementando la crianza con lo que alguna vez fuimos: mujeres.

EL hombre no sólo puede quedarse con los niños si no que es su deber como padre hacerlo. Es profundamente injusto que nadie les pregunte: ¿con quién dejaste a los niños? Ellos salen, van a trabajar, se van a jugar a la pelota, van a un asado con sus amigos y nunca dejan de ser el hombre que fueron antes de convertirse en padres.

No así las mujeres que vivimos siendo señaladas con el dedo y cuestionadas por todo lo que hacemos y no hacemos como madre. ¿Le estás dando una mamadera con fórmula? ¡Pobrecito! ¿Te fuiste por todo el fin de semana con tus amigas del colegio a la playa? ¡Pobres niños! ¿Volviste a trabajar y tu guagua va a sala cuna? ¡Pobre!

Comiencen a preguntarle a los padres con quién dejaron a los hijos porque la crianza debe ser compartida. Sueño con el día en que paren de preguntarnos con cara de inquisición. ¿Con quién dejaste a los niños? Somos madres pero no somos esclavas y si bien sabemos que nuestros niños nos necesitan también existe el padre que puede quedarse con ellos y no como favor, si no como deber.

Constanza Díaz

 

Constanza Diaz

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