No queremos hombres gomeros

La participación de los padres en la crianza de los niños debiera ser siempre activa y no pasiva.
El padre debe ser un personaje principal y no un secundario que se dedica a mirar de lejos y dar instrucciones cada cierto rato sobre qué, cómo y cuándo hacer las cosas.
Es muy frustrante estar con un hombre que no se inmiscuye en la crianza y educación de los hijos.
La mujer que está con un hombre así termina odiándolo y el matrimonio se va por el despeñadero absoluto.
Porque no hay nadie que aguante.
Sí, bueno, siempre hay mujeres que aguantan y agachan el moño ante el hombre gomero que sólo cumple la función decorativa.
Ese que poco y nada hace.
Ese que sólo critica cuando los niños se portan mal y le dice a la madre que los tiene mal enseñados.
El padre compenetrado en la crianza de los hijos es quién se levanta en la noche a dar mamaderas y leches.
Es quién pasea al bebé durante dos horas cuando tiene cólicos y no puede dormir.
Es quién limpia la casa, se ofrece a hacer el almuerzo el día domingo y el día sábado.
Es quién saca a la plaza a los niños para que la madre pueda descansar.
Es quién va a las reuniones de curso y lleva a los niños al colegio por las mañanas.
Una mujer se enamora aún más de su pareja al tener a un hombre así a su lado.
Un hombre 4×4
Aperrado.
Un hombre que no sólo puso los espermios en una noche de placer y luego se desentendió de la crianza y piensa que sólo es un cajero automático porque él “trabaja” todo el día.
Y piensa que la mujer que está en casa no hace nada.
Como sí estuviera esa mujer pintándose las uñas todo el día y viendo el matinal.
Un hombre gomero es francamente invivible.
Si quisiéramos los puros espermatozoides los compraríamos por internet y nos ahorraríamos el compartir la crianza con un gomero que sólo estorba y no hace nada. Y nos ahorraríamos la pasada por El Juzgado de Familia si es que la situación se pone color de hormigas.
Los padres deben de poner el hombro tal cual como lo pone la madre. Eso se llama crianza compartida. Muchos maridos llegan a la casa después del trabajo, juegan cinco minutos con los niños y luego se tiran al sillón a ver la tele y jugar con su celular porque están “cansados”. Porque trabajaron todo el día. Eso se llama ser cara dura.
Un hombre puede cambiar pañales. Aunque los deje al revés.
Lavar potos con caca.
Jugar con los niños.
Darles de comer.
Y todo lo que tener hijos implica.
Que bien sabemos, no es poco.
Basta de padres gomeros que dictan cátedra de cómo criar desde un sillón mirando la tele.
No aguanten, señoras.
De verdad que no tiene caso.
Un hombre gomero des-enamora a cualquiera.

Constanza Díaz Hauser

Constanza Diaz

Perfectamente imperfectas es un lugar para mujeres reales, sin filtro. Un lugar de información, desahogo y entretención. Perfectamente imperfectas es una revista digital con noticias, actualidad, tendencias, columnas y mucha información de vanguardia para las mujeres que se atreven a decir lo que piensan. Las cosas tal y como son. Sin maquillaje.

Pin It on Pinterest