“No puedo aceptar mi cuerpo después del parto y no me atrevo a desnudarme frente a mi pareja que también es mujer”

Tengo 23 años y acabo de ser mamá. Siempre quise tener hijos. Mi pareja tiene 27 años. Somos una familia homoparental. Ella no quería tener hijos pero después de mucho hablarlo, la convencí. Decidimos que yo me embarazaría pues yo siempre fui la que soñaba con ser mamá.

Estaba feliz e ilusionada. Buscamos con mucho cuidado un donante de espermios. Hasta que encontramos uno que nos resultó el más adecuado para nuestro propósito de ser mamás. Nunca le dijimos nuestros verdaderos nombres ni le dimos ninguna referencia de nosotras para que no se arrepintiera y regresara después a buscar a nuestra hija.

Hicimos una inseminación artificial y resultó al primer intento. Fue maravilloso. Tuvimos mucha suerte. Nuestra hija nació hace cuatro meses. Mi pareja me acompañó en todo momento. Entró al parto y siempre estuvo conmigo.

Ahora que mi sueño de ser mamá se cumplió, me siento mal. Estoy deprimida. No acepto mi cuerpo. No me quiero quitar la ropa frente a ella porque me da mucha vergüenza. No tengo ganas de tener relaciones y ella me insiste para que tengamos. Me siento presionada. Me siento muy mal.

Mi pareje hace su vida como siempre. Poco le ha cambiado después del parto y la mía cambio del cielo a la tierra. No doy más y ella no me ayuda mucho. Sale a su trabajo todos los días, duerme bien y soy yo la que hace todo. La amo pero creo que esta relación me está haciendo mal. Aún así me cuesta dejarla. Tenemos los mismos problemas que tienen las parejas heterosexuales. Somos dos mujeres viviendo en un mundo nuevo y bastante caótico. Me ha costado mucho esta nueva etapa de mi vida. Creo que tengo depresión. Me siento incomprendida, invisible. No doy más.

Constanza Diaz

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