No más gritos por favor, los gritos ensucian el alma

Así como en la vida hay momentos para todo también hay lugares para todo. Y los gritos son en el estadio o en la vega. No en la casa. No hay nada que tensione mas un ambiente y cause mas daño en la personas que los gritos. Nuestro hogar debiese ser lo mas parecido a las vacaciones. Un espacio donde podemos relajarnos de el estrés del día a día , donde podamos  compartir en familia, donde cuidamos unos de otros. Yo sé que no es fácil. Es más, mantener el control es una de las cosas mas difíciles de hacer, sobretodo cuando estamos criando. Pero es, sin duda, lo más importante que vamos a hacer en nuestras vidas. Porque estamos criando seres humanos, no robots. Porque en el colegio quienes les enseñan NO les gritan.  Porque la educación, muy lentamente por desgracia, está evolucionando hacia un lugar más libre. Más feliz. Donde buscamos potenciar habilidades y no atrofiar cerebros. Donde si el niño es bueno en música quizá no necesite profesor extra de matemáticas. Donde formar filas y  hacer todos lo mismo se está, al fin, convirtiendo en una aberración. Un mundo más respetuoso, mas inclusivo, menos prejuicioso. Eso es lo que queremos para nuestros hijos. Sin embargo, hacemos todo lo contrario.
Les gritamos mermando su autoestima para siempre. Los alejamos de los compañeros “ artistas” porque son mala influencia. Les negamos la posibilidad de estudiar lo que realmente les gusta por estudiar algo que les dé plata. Como si la vida fuese una máquina  traga monedas del casino. Una competencia. Una carrera horrorosa donde sólo se les da un número a los ingenieros, abogados y médicos.
Sé lo que muchos van a decir. Que los niños necesitan limites. Que las reglas son buenas. Que es necesario ordenar “ la casa” y prepararlos para la vida. Perfecto. Totalmente de acuerdo. Pero el punto es, ¿dónde  está el limite? ¿Puede un adulto enseñarle a su hijo a no gritar si el grita como un loco? ¿Puedo exigirle a mi hijo que sea ingeniero si me ve que llego cansado, frustrado y angustiado? ¿Puedo pedirle a mi hijo que cuide de sus hermanos o que sea buen compañero si no soy capaz de dedicarle tiempo?. Es justo que le grite sólo por estar comportándose como un niño curioso en un restaurant o supermercado. Los gritos ensordecen el alma. Y dejan huellas para siempre. No le hagamos eso a nuestros niños. Cuando crezcan, no recordarán la instrucción que les diste, si no tu cara de enojo y tus ojos con rabia. Déjenlos ensuciar. Es más fácil limpiar el piso que el corazón. Déjenlos jugar con cosas que no son juguetes, no le atrofien la imaginación. Déjenlos llorar y hacer pataletas, nosotros tenemos diss malos,  ¿no? ¿Por qué ellos no?. Un profesor de Harvard dijo una vez: La educación es muy cara. Si. Pero evalúa el costo de la ignorancia.
No seamos ignorantes.
No hagamos lo mismo.
No matemos la infancia.
Dejen a los niños ser niños.
Pamela Porter
@pamelatenis

Constanza Diaz

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