Mis respetos a las madres que se quedan en casa criando

Admiro profundamente a la mujer que por decisión o por que no tuvo más opción, se queda en casa criando a sus hijos. No es tarea fácil hacerlo. Además, es un trabajo no remunerado y no reconocido. Nadie le toma el peso a lo que es estar todo el día en casa criando, si no lo han vivido, no tienen ni la más remota idea de lo que significa.

La mujer que está en casa con los niños no se queda precisamente durmiendo toda la mañana o viendo el matinal mientras el resto de la gente sale a trabajar. La mujer que está e la casa trabaja todo el día sin parar. Y más aún, trabaja toda la noche cuidando y vigilando el sueño de sus hijos. Amamantando o atendiendo a un niño enfermo o un niño que despertó asustado a las tres de la mañana.  El trabajo en casa no te permite descanso ni hablar con personas adultas, temas de adultos que te dé una ventana para  distraerte y sacarte de lo que es la crianza y las cuatro paredes de tu hogar. No. No hay espacio para tomarte un café en el horario de descanso con tus colegas de oficina ni reirte con ellos del último chisme de tu jefe. No hay opción para salir al mundo. Eres tú y tus hijos. Tú y tu bebé. Es duro y es gratificante a la vez.

El trabajo en casa está sub valorado por lo que ya es hora que hagamos un reconocimiento público a todas aquellas madres que se rompen el lomo criando a sus hijos, solas, encerradas entre cuatro paredes, conversando con las plantas porque no hay nadie más con quien hablar. Consolando a un bebé llorando, estudiando con los niños más grandes. Haciendo tareas de último minuto. Cocinando, limpiando, ordenando y criando.

Los tiempos de hoy corren rápido y la soledad es uno de sus peores enemigos. No existe el concepto de la crianza en comunidad, adonde la abuela se instalaba la tarde entera en casa de los nietos con un tejido en la mano y la tía llegaba a ayudar y la mamá podía delegar y tomarse diez minutos para ella y sus asuntos. Hoy las abuelas trabajan, viven lejos, las distancias son largas, no hay tiempo ni espacio para ayudar en la crianza e instalarse en casa de los nietos la tarde entera a tomar una taza de té y hacer “tribu”. Las madres hoy en día crían generalmente solas, sin las redes de apoyo que existían hace, digamos, cien o cincuenta años atrás. Vivimos en soledad y la crianza no está ajena a este fenómeno. Por este motivo la madre que se queda en casa con sus hijos pre escolares lo único que quiere es que llegue el marido en la tarde después del trabajo y poder pasarle al bebé para tomar una ducha tranquila, ir al baño o comer un plato de comida caliente. Si no existe, marido, el mérito es aún mayor porque esta mamá no cuenta con nadie más que ella misma y sus circunstancias. Ojalá siempre hubiera un padre presente, una abuela presente, un familiar presente que le tienda una mano a la madre que está criando a sus hijos en casa porque es necesario para su salud física y emocional ya que quedarse en casa con los niños es un tremendo trabajo que nadie valora ni entiende.

Mis respetos a todas ellas.

Constanza Dïaz Hauser

PI

 

Constanza Diaz

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