Mis hijos fueron prematuros y ya no quiero más por qué. Cada niño es único es irrepetible

Las comparaciones son odiosas y no conducen a ninguna parte más que a la frustración. Es necesario parar de compararnos como madres y parar de comparar a nuestros hijos. Las comparaciones han superado cualquier limite y nos están destruyendo. Paremos de preguntar por qué.

Por Pamela Porter

Mis hijos fueron prematuros. Nacieron muy pequeñitos sin previo aviso. Hace tres años y siete meses atrás. Mis niños han sido siempre unos luchadores desde que estuvieron semanas en la neo hasta el día de hoy. Son unos grandes. Y literalmente también, son inmensos. Parece que tuvieran más edad de la que tienen entonces la gente que es bien metiche comienza a preguntar: ¡por qué? ¿por qué?

Son enoooormes. La verdad: si. Son talla 6 cuando debiesen ser talla 4. Pero eso no es indicio de nada. Estar fuera del útero dos meses antes afecta todo lo que se puedan imaginar.  Incluso el desarrollo de la  musculatura. Para ellos todo es mas difícil. Sus tiempos son más largos y necesitan diversas terapias para lograr acercarse a sus pares.
Por eso yo odio las comparaciones.
Ni siquiera los comparo entre ellos. Cada uno de mis hijos es único y especial.
Estoy aburrida de los  por qué.
¿Por qué no corren ? Porque fueron prematuros.
¿Por qué usan chupete? Porque fueron prematuros.
¿Por qué usan pañales?  Estoy que les compro una polera que diga: ¡soy prematuro y qué!
Cada niño es perfecto de su propia manera. Cada niño  tiene sus propios tiempos. La vida no es una competencia y eso es algo que tenemos que acordar y respetar entre todas las madres. Porque no solo nos afecta a nosotras- que dada las circunstancias da lo mismo- los afecta a ellos. Los acompleja. Los vuelve miedosos e introvertidos.
Mis hijos no pudieron ir al jardin porque si se enfermaban terminaban sienpre con oxigeno en la clinica.
¿Por qué los tienes aislados?
¡Les hace bien enfermarse! Crean defensas.
Los vas a apartar del mundo.
Otra vez los por qué.
Fue tanta la presion social que los metí al jardín. En verano. Supuestamente no se iban a enfermar. No habían bichos. A las dos semanas estaban en la  clinica y con oxigeno.
¿Por qué?
Es tragicómico.
Cuando cumplieron recién dos años caminaban relativamente bien. Pero ni cerca de trepar. En las plazas me miraban y susurraban como si fueran de otro planeta. Ya no me importa.
Una mamá se me sienta al lado y yo estúpidamente le digo: siiiii fueron prematuros, hacen todo mas despacio. Recién caminan, menos van a trepar. Esa maldita manía de tener que darle explicaciones a todo el mundo como si fuera una obligación.
Ella me mira fijamente a los ojos. Con una mirada tan transparente y sincera que jamás olvidaré. Me toma mi mano y me dice: ellos caminan.
Me doy vuelta y veo a su hija en silla de ruedas.
No más por qué.
Hay un mundo detrás de cada por qué.
Estamos destruyendo con cada por qué.
No es justo con nuestros niños.
¿Por qué? Porque cada ser es único e irrepetible y es algo que como madres, es nuestra obligacion honrar.

Constanza Diaz

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