“Mi marido se queda en casa cuidando al bebé y por fin entendió todo lo que trabajo. Ya no puede más”

Por Alejandra Venegas
Intercambiar roles es una dinámica que toda pareja debiera hacer para que comprendan el trabajo que significa ser madre 24 horas. Los hombres generalmente no dimensionan lo que significa la crianza, no dormir, no poder sentarte a tomar un té sin que te llamen. No poder meterte a la ducha tranquila. Estar pendiente siempre de nuestros hijos sin derecho a descanso ni días libres. Domingos ni feriados. Esta es la historia de Alejandra y cómo por fin su marido se puso en su lugar.
Tengo 39 años y soy madre de un hermoso bebé de un 1 año y un mes, soy profesora y trabajo en una fundación educacional. Mi esposo tiene cuarenta años y no tenía idea de lo que era hacerse cargo de un bebé hasta que le tocó hacerlo y comprendió el trabajo que es ser madre. El tremendo trabajo que bien sabemos, nunca para.
En mi vida había trabajado tanto y sin descanso como cuando nació mi hijo. Si me lo hubieran contado jamás lo hubiera creído. Hubiera pensado que era exageración.
Con mi pareja tuvimos que pasar por un proceso de adaptación gigante cuando nos convertimos en padres. Nos costó mucho, la convivencia se volvió por ratos insostenibles. Faltó poco para que volaran platos. Es que tener un hijo te cambia por completo la vida y sobre todo la relación de pareja sufre un terremoto grado 8. Él nunca valoró todo el año que yo estuve al cuidado de mi bebé. Cuando yo le decía que estaba cansada él  siempre me contestaba:  cómo tanto.
Siempre colaboró con la casa y el bebé, pero según sus tiempos. Tiene trabajos por turnos y a veces hacía turnos dobles para aumentar ingresos y yo lo apoyaba aunque anduviera como zombie.
Tras un año de exclusivo cuidado de mi bebé, porque así lo decidimos (Yo pensaba que estaría de vacaciones, pues estaba profundamente equivocada),  volví a trabajar y ha sido fabuloso. Amo que lleguen los lunes y detesto que lleguen los viernes, porque sin lugar a dudas trabajo más en la casa.
Por circunstancias de la vida la persona que cuida a mi bebé tuvo que viajar por tres semanas fuera de la ciudad y yo recién comenzando a trabajar no podía pedir permiso, así que mi pareja dijo que no me preocupara que él pediría permiso y se haría cargo del bebé. No sabía con que “chichita se estaba curando”.
Transcurrida recién una semana está estresado, agotado y yo llego del trabajo y me entrega al bebé (igualito como lo hacía yo. Destrozado de cansancio). Me da incluso un poco de pena. Parece que hubiera estado en la guerra.
El Domingo en la noche,  él estaba muy pensativo y callado así que le pregunté que le pasaba y me dijo “Tengo miedo que llegue el lunes.”
Yo pregunté, inocentemente: ¿por qué?
-No encuentro la hora de volver a trabajar-me contestó-  me canso mucho más en casa, incluso ni haciendo turnos dobles me agotaba tanto.. No existe posibilidad de descanso alguno en casa. Ahora si que te entiendo.
Por fin valora mi labor y eso me tiene muy contenta porque hasta que no lo vives, no lo entiendes ni lo dimensionas. Es muy ejercicio hacer que los padres de nuestros niños asuman nuestro trabajo al menos una vez.

Constanza Diaz

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