Confesión: “Mi hija casi muere chupando un koyak y yo casi muero con ella”

Hace  dos días atrás pasé el susto más grande de mi vida: Tengo una nena de tres años y un embarazo de 32 semanas. Como todos los días fuimos a hacer las compras con mi nena y me pidió un chupetin ( Koyak), no me pide cosas muy seguido por lo que accedí, siempre y cuando le dije, lo abras cuando lleguemos a casa, ella entendió y obedeció.
Cuando llegamos a casa abrió su chupetin y empezó a comerlo como cualquier niño normal y hasta como yo lo hice de pequeña. ¿Quién no los comió ni saboreó de chicos? Es una sensación típica que nos transporta a nuestras infancias.
Pero de pronto todo cambió y mi hija casi muere. En cosa de segundos el chupetin se desprendió del palo y quedó atascado en la tráquea de mi nena.
Entré en una desesperación terrible, grité y vino un vecino a mi auxilio, el cual se ofreció a trasladarme hasta el servicio de urgencia más cercano. Se paralizó el tiempo. Estaba realmente desesperada. La idea de perder a tu hijo y el temor inminente es algo que no se lo deseo a nadie en el mundo. Es una pesadilla.
Nos subimos al auto del vecino y  en el momento que quiso prenderlo, no partió. Parecía una mala jugada del destino. Esas cosas que pasan en el momento menos oportuno y sólo en las películas. ¡No me podía estar pasando ahí!
 En ese momento sentía que mi hija se moría en mis brazos. Hasta que decidí actuar. Enfoqué mi mente y pensé: o hago algo ahora o la pierdo.
Entonces  decidí  hacerle primeros auxilios y comencé a practicarle la maniobra de Heimlich. Mi pequeña estaba con su cara morada, no realizaba ningún tipo de ruido, sólo le caían lágrimas de sus ojitos, su mirada fija en mi, sólo pedía que la ayudara con esos ojos, sin movimiento alguno de ninguna parte de su cuerpo.
Luego de varios intentos y de un golpe certero en su espalda logró despedir el chupetin. En ese instante comenzó a vomitar debido a las presiones que realicé en la boca de su estómago. La trasladé al servicio de urgencia ( el auto de mi vecino logró partir). Luego de oxigenoterapia y la observación de rigor, nos enviaron a casa sin más que desinflamatorios para deshinchar su tráquea. Mi hija  volvió a su casa con la misma energía y vitalidad de siempre.
Obviamente luego de esto vinieron las críticas y juicios: Cómo pude ser tan irresponsable de darle un chupetin a mi hija. El juicio de siempre que cae sobre las madres.
La verdad nadie puede entender cómo me sentí luego de pasado el terrible momento. Seguramente no le daré mas chupetines, quizás pudo ser con cualquier otra cosa, no lo sé
Esto lo comparto, no para recibir más críticas de por qué le di un chupetin a mi hija, sino para que se sepa lo importante de saber primeros auxilios, y advertir que a cualquiera le puede pasar en el momento menos pensado.
¿Qué es la maniobra de Heimlich?
La maniobra de Heimlich puede ser utilizada en niños mayores de un año y es para eliminar objetos que se han quedamos atrapados en su garganta. Lo que se consigue el sacar el elemento que está obstruyendo las vías respiratorias del menor (o un adulto). Es muy importante que los padres tomen cursos de primeros auxilios para poder ayudar en emergencias cómo es el atoramiento.
Pía Vivanco

Constanza Diaz

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