Me separé, ¿y ahora qué?

Separarse no es fácil. Para nadie. Aunque seas tú la que tomó la decisión, no es fácil.
Si a eso le agregas hijos de por medio, es muchísimo más difícil porque de cierta manera sientes una gran culpabilidad al arrastrar a tus hijos a vivir en una familia disfuncional, es decir, con padres separados.
Sientes que le estas fregando la vida a tus niños pero por otro lado sientes que es aún peor que crezcan en un hogar con padres que tienen diferencias irreconciliables.
Créanme que eso es mucho peor.
Siempre es mejor velar por la tranquilidad y el derecho a vivir en paz de los niños. Ellos realmente se dan cuenta de todo y son más astutos de lo que una piensa.
Y si a la separación le agregas que tus hijos son aún unos bebés, pues la situación para la madre se torna muy complicada.
Una madre separada con hijos pequeños tiene muchísimo trabajo. Realmente muchísimo.
Una madre separada con hijos pequeños es prácticamente una madre soltera, sobre todo sí es que el padre vive en otra ciudad como es mi caso.
La madre es la que cría a los niños. La que vela por su sueño en las noches. La que se despierta cuando tosen.
La que vive el día a día: la que los baña, la que los calma durante una pataleta, la última en darles el beso de buenas noches, la que los acurruca y les susurra al oído que los adora.
El trabajo es duro.
El trabajo es muy estresante.
El trabajo es solitario y a veces muy triste porque el sentimiento de culpa no desaparece.
Al menos a mí no me ha desaparecido.
Pero no tengo opción y no puedo volver con el padre por lo que una intenta dar lo mejor de sí y mucho más para que sean niños plenos y felices con la realidad que les tocó.
Rehacer la vida afectiva es también muy complicado.
Porque a diferencias de los hombres, es la mujer la que está 24/7 con los niños. Y poco tiempo hay para una nueva relación de pareja.
Es difícil presentarle a alguien a los niños.
Lo recomendable es esperar un tiempo prudente y jamás hacer desfilar por casa a cada “pololo” que una pueda llegar a tener.
A menos que sea algo estable en el tiempo, no se recomienda presentar a nadie.
Los romances puertas afuera.
Y el que quiera estar con una mujer separada con hijos, debe aceptarla con el paquete entero: mujer y niños.
Y perro y gato si los hay.
Y quererlos por igual. Porque una buena madre nunca va a querer estar con un individuo que no quiera a sus hijos.
Ni menos que los trate mal.
Jamás.
Las familia se pueden reconstruir y ensamblar unas con otras.
Siempre con amor y respeto.
Hay esperanzas.
Puede costar.
Puede verse todo negro.
Y también es posible ser felices con lo que tenemos: nuestros pequeños amores que nos sonríen a la vida.
Porque, la verdad es agradable la liberación de un matrimonio naufragado. Que nadie moleste, grite, dé órdenes. Te mire con mala cara y alegue porque la comida no le gustó.
Que gratificante para el alma es estar en PAZ.
Acostarte, acurrucarte con tus hijos, ver la tele y que nadie tire mala onda a tu vida.
Eso no tiene precio.
Es importante no apurar los procesos porque en el apuro, nos podemos ensartar otra vez. Porque ¡ hay muchos pasteles que no queremos volver a comer!
Ojo y cuidado
Paciencia y plenitud
Queremos y preocuparnos de nosotras
Sí se puede
Constanza Díaz

Constanza Diaz

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