Me pongo en tus zapatos

A la mujer que está sola y ya llegó a sus 30 y nunca se ha casado ni tenido hijos. Yo me pongo en sus zapatos y no le pregunto: ¿por qué?
Yo no le digo: Apúrate, se te va a ir el tren. Tu reloj biológico avanza. ¿Qué esperas?
Yo soy yo y mis circunstancias, tú eres tú y tus circunstancias y yo no las conozco, no las vivo y por eso no juzgo.
Tal vez esa mujer de 30 que no se ha casado, que no tiene hijos, que vive sola y llega sola a su casa a calentarse una sopa y tomarse un té. A sacarse el sostén y ponerse pantuflas, porque no hay nada más liberador que sacarse el sostén para una mujer, tal vez ella quiere vivir así. Tal vez ella está bien con su realidad y tal vez no necesita sentirse mujer ni completa con un hombre al lado o teniendo hijos.
Porque ciertamente una mujer no es más mujer por casarse y tener hijos. Eso es lo que te dicta la sociedad. Pero, ¿y si vivimos para nosotras y no para lo que nos dicta la puta sociedad metiche?
Tal vez ella es completa así.
O, tal vez, el hombre que quiso se fue. O tal vez, no quiere a ningún hombre y quiere estar con otra mujer.
No somos absolutamente nadie para juzgar y bombardear con preguntas que caen como pequeñas bombas atómicas sobre mujeres que no las necesitan.
A esa mujer que sacó una mamadera con leche y alimenta a su bebé recién nacido yo no la juzgo porque yo no soy nadie para juzgar y no sé cuál es su realidad. Esa mujer que todos miran como mala madre porque compra fórmula en la farmacia tal vez tiene depresión post parto, tal vez toma medicamentos que no son compatibles con la lactancia materna, tal vez es madre soltera y debe trabajar, estudiar, dejar a su hijo con terceros porque no tiene opción y tal vez esa mamadera es su salvación para poder salir adelante: ella y su bebé.
Tal vez tiene sus pezones destruidos y no tuvo suficiente leche y prefiere dar fórmula antes que escuchar a su bebé llorar desconsolado de hambre. Porque sí: hay mujeres que no logran una lactancia materna exitosa. Créanlo o no.
Lo que sea, ¿qué se meten? ¿Por qué se meten? ¿Por qué opinan de algo tan personal? ¿Por qué obligan? Todas sabemos los beneficios de la leche materna y todas sabemos de memoria lo que dice la OMS pero no sabemos la realidad de esa mujer dando un biberón. Y por cierto, eso no la hace mala madre.
Esa amiga que no te saludó en la calle y que miró para otro lado, la que no te contestó el teléfono cuando la llamaste para salir. Esa amiga, tú no sabes cuál es su historia interior. Tal vez su padre está enfermo, tal vez llega a casa y el marido la maltrata y nadie lo sabe porque muere de la vergüenza de contarlo.
Todos y todas tenemos historias y cada una de nosotras somos seres individuales con caminos recorridos y situaciones únicas e irrepetibles.
Nadie tiene derecho a juzgar ni a obligar ni a sentenciar porque tú no estás en esos zapatos. Tú no recorres ese camino. Ese camino no es tu camino. No te metas, no juzgues, no impongas, no obligues porque cada una de nosotras tiene un cuento personal que tú no has vivido.
Ponte en sus zapatos antes de preguntar.
Y lo mejor, no preguntes.

Constanza Díaz – Periodista
Perfectamente imperfectas
LBM
@diazconstanza

Constanza Diaz

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